En el 2024 usted señaló que la meta de INCIMMET era que sus negocios internacionales representaran el 35% de sus ingresos en tres años. ¿Qué tan cerca están hoy de esa meta y qué peso tendrá Chile hacia el 2026?
En el 2025 los ingresos del extranjero representaron el 15%. Colombia es nuestra operación internacional más madura; llevamos diez años allí. Nuestra presencia nos permitió consolidar capacidades fuera del país y avanzar hacia el objetivo de convertirnos en una compañía multilatina. Hoy estamos, además, en Chile y Brasil, y esperamos que se comporten de manera mucho más dinámica a partir del 2026, capitalizando las lecciones aprendidas en Colombia.
Nuestra hipótesis es que esos dos países serán el eje de crecimiento y que hacia el 2028 podamos superar la meta del 35% de ingresos internacionales. El gran objetivo es que para el 2028 el Perú represente el 50% del negocio total, lo que implica que el otro 50% provenga del extranjero.
¿Cómo está hoy su operación en Chile y cuál ha sido el alcance de su participación en proyectos como Cachorro y El Romeral?
El proyecto Cachorro de Antofagasta Minerals tuvo un alcance específico y fue entregado en el 2024. Nuestra participación fue previa a la construcción: desarrollamos la ingeniería para definir el método de relleno de una futura mina subterránea. La compañía está en el proceso de obtener los permisos necesarios para iniciar la construcción, prevista para el último trimestre del 2026 o el primero del 2027. Cuando ese proceso avance, esperamos ser una alternativa viable para participar en etapas posteriores.
Hoy el proyecto vigente en Chile es con Compañía Minera del Pacífico (CMP), en la mina El Romeral, un yacimiento de hierro a cielo abierto que está en transición hacia minería subterránea. Nosotros estamos ejecutando esa transición y el contrato se extendería hasta los primeros meses del 2027.
Además, hemos constituido una sociedad en Chile para ejecutar El Romeral y tenemos un acuerdo con Schwager para participar conjuntamente en licitaciones con Codelco.
¿Qué tipo de desafío representa un proyecto como El Romeral para ustedes?
Más que un desafío técnico, es un desafío organizacional. En el extranjero, los clientes cuestionan legítimamente si una empresa que es exitosa en su país puede replicar ese desempeño en otro mercado. Aunque visiten nuestras operaciones y validen nuestro estándar técnico, eso no garantiza que podamos trasladarlo a otro país.
Por eso, ajustamos nuestra estrategia y decidimos ingresar mediante sociedades locales. En Chile operamos en sociedad y en Brasil seguimos la misma lógica.
En Brasil estamos ejecutando el proyecto de Atlantic Nickel, en la mina Santa Rita, también en transición de open pit (tajo abierto) a subterránea, igualmente en sociedad con una empresa local.
Encontrar al socio adecuado es complejo. No se trata de asociarse con la primera empresa que se conoce. Hay que entender el mercado, generar confianza mutua y validar capacidades. El desafío técnico lo tenemos bajo control; el reto real es organizacional y cultural.
¿Sucede algo similar a lo que ocurre con mineras que priorizan contratistas locales?
En el Perú el mercado está altamente enfocado en el precio. En otros países la validación técnica y organizacional pesa más. No basta con ofrecer el mejor precio; el cliente quiere asegurarse de que la empresa puede operar con el estándar requerido en ese mercado.
En esa línea, ¿cuáles son, en su experiencia, los principales retos que enfrentan los proveedores peruanos cuando buscan expandirse al exterior?
El primer reto es organizacional y reputacional. En algunos mercados, antes de validar tu capacidad técnica, tienes que demostrar que no eres informal. Existe una percepción asociada al país que obliga a dar un paso adicional: primero, convencer de que cumples estándares formales; luego, demostrar solvencia técnica y, finalmente, probar que puedes operar bajo los estándares del mercado al que ingresas. Ese proceso también implica un aprendizaje interno.
¿Con cuántos proyectos trabajan actualmente y planean expandirse a otros mercados como Canadá o los Estados Unidos?
Nuestro objetivo organizacional era operar en cuatro países simultáneamente hacia el 2026. Lo logramos en el 2025. Hoy operamos en el Perú, Colombia, Chile y Brasil. En Colombia tenemos como clientes continuos a Continental Gold (mina Buriticá) y Aris Mining (Marmato y Segovia), además de proyectos puntuales en minería e infraestructura, como centrales hidroeléctricas.
En el Perú, durante el 2025, trabajamos con Poderosa, Volcan, Nexa Resources, Buenaventura y Minsur; en Chile, tenemos a CMP y, en Brasil, a Atlantic Nickel. En total son diez clientes distintos y alrededor de quince contratos.
Seguimos con actividad comercial en México, Argentina, Centroamérica e incluso Estados Unidos. No obstante, en los próximos 18 meses el foco es consolidar volumen en Chile y Brasil.
En enero Nexa adjudicó un contrato con Ustedes para su unidad minera El Porvenir. ¿Cuál es el alcance de este contrato?
En el 2026 nuestro portafolio peruano se ha recompuesto. Cerramos el proyecto con Minera Poderosa y concluyó el alcance en Romina, con Volcan. Hemos iniciado operaciones con Nexa Resources en la unidad El Porvenir y con Volcan en San Cristóbal. En El Porvenir estaremos a cargo de la zona media y baja de la mina, asegurando que el desarrollo no afecte la explotación. En San Cristóbal asumiremos la zona alta. En el Perú estamos siendo más selectivos [con los proyectos]. Es un mercado maduro, competitivo y con una fuerte presión en costos.
Es un año electoral, ¿cuáles son las principales preocupaciones en este contexto para una empresa como INCIMMET?
Como proveedores nos preocupan dos temas: el cuestionamiento a la tercerización y el avance de la minería ilegal.
La minería ilegal no solo implica riesgos ambientales o de seguridad. También empieza a competir por personal experimentado: operadores, capataces y técnicos. No es un fenómeno generalizado, pero ya hemos visto casos en los que debemos competir por remuneraciones más altas sin posibilidad de trasladar ese incremento al cliente. Si no se controla esto, afectará la disponibilidad de talento en la minería formal.
En cuanto a la tercerización, el tema surgió con fuerza durante el Gobierno de Pedro Castillo y, aunque el ruido ha disminuido, sigue como un riesgo latente. Además, los proveedores formales somos objeto frecuente de inspecciones laborales y tributarias, mientras la informalidad sigue creciendo.



