Con más de 30 años de trayectoria en el país y más de 500 instrumentos de gestión ambiental (IGA) aprobados, Walsh Perú se ha consolidado como una de las empresas especializadas en consultoría ambiental y social con mayor presencia en el sector minero energético. Durante el segundo semestre del 2025, la compañía pasó a formar parte de SGS, iniciando una nueva etapa enfocada en ampliar su oferta de servicios, generar sinergias técnicas y comerciales, y contribuir al fortalecimiento de las buenas prácticas en la gestión ambiental del país.

En conversación con Desde Adentro, Gonzalo Morante, gerente general de Walsh Perú, explica que el proceso de integración no solo amplía capacidades técnicas, sino que abre oportunidades comerciales concretas. “Hoy unimos a dos compañías con sólida reputación, altos estándares de calidad y servicios complementarios. La integración impulsa eficiencias tanto a nivel comercial como operativo”, señala.
Morante detalla que Walsh Perú ya trabajaba con los laboratorios de SGS para diversos clientes y que ahora pueden ofrecer una plataforma integrada que combina consultoría ambiental, análisis de laboratorio y otros servicios de dicha compañía en una sola propuesta. “Actualmente representamos aproximadamente el 10% de la facturación de SGS Perú. Con esta integración planeamos crecer de forma significativa, alrededor de 10% anual, solo considerando las sinergias comerciales”, afirma.
Entre las ventajas operativas de esta operación conjunta destaca la posibilidad de aprovechar la presencia geográfica de SGS, complementar su red de proveedores y avanzar en una transmisión más ágil de datos desde la toma de muestra hasta el análisis. “Eso nos permite ofrecer cronogramas más eficientes y soluciones integrales a compañías mineras, eléctricas y de hidrocarburos”, añade.
Foco en el sector minero energético
El sector minero energético concentra cerca del 90% de la facturación anual de Walsh Perú by SGS. La empresa trabaja con alrededor de 40 clientes activos por año, de los cuales unos 35 pertenecen a este segmento. El servicio de mayor demanda son los IGA, que representan aproximadamente el 50% de su cartera. Se trata, en su mayoría, de proyectos vinculados a mediana y gran minería, así como a infraestructura eléctrica y de hidrocarburos.
Además, desarrollan monitoreos ambientales de largo plazo, consultorías en hidrología e hidrogeología —un área en crecimiento— y servicios sociales vinculados a líneas de base, participación ciudadana, relacionamiento comunitario, monitoreos participativos y comunicación social.
“Desde nuestros inicios nos hemos enfocado en el diseño participativo de las metodologías de evaluación, tanto en monitoreos ambientales como en Estudios de Impacto Ambiental. Durante el trabajo de campo incorporamos expertos locales, personas reconocidas por la comunidad por su conocimiento del territorio. El conocimiento tradicional es clave. Nosotros aprendemos de ellos y ellos aprenden de nosotros. Tenemos monitoreos participativos importantes, como el que desarrollamos con Repsol desde hace cerca de 14 años. Esa relación de respeto y aprendizaje mutuo genera confianza”, aseguró el ejecutivo.
“Permisología”: reglas claras y criterios uniformes
Uno de los riesgos que enfrentan las consultoras ambientales es la excesiva “permisología” (sobrerregulación), que afecta a la inversión minera en el Perú. Morante reconoce que, en los últimos años, los requisitos han aumentado, reflejo de una mayor comprensión de los impactos y del desarrollo de una industria cada vez más especializada.
Desde su perspectiva, la optimización de la llamada “permisología” no pasa por reducir estándares, sino por mejorar la predictibilidad.“Lo primero es tener las reglas claras. Los reglamentos deben actualizarse periódicamente para incorporar nuevas tecnologías y deben dar certeza sobre qué se requiere”,sostiene Morante.

También enfatiza la necesidad de criterios alineados entre evaluadores y de la continuidad de los equipos en las entidades públicas. “La estabilidad en los criterios mejora la eficiencia del proceso”, afirma el representante de Walsh Perú by SGS. A ello suma la importancia de que los proyectos cuenten con una ingeniería claramente definida desde el inicio para evitar ajustes significativos durante la evaluación y contribuir a un avance ordenado.
Digitalización y uso de nuevas tecnologías
La transformación digital es otro de los ejes estratégicos de la consultora en esta nueva etapa. La empresa viene implementando una estrategia de digitalización orientada a mejorar la eficiencia en el procesamiento y análisis de grandes volúmenes de información ambiental.
“Generamos una enorme cantidad de datos de campo y utilizamos también bases de datos nacionales. Automatizar la recopilación y el procesamiento estadístico es clave. La idea es dedicar menos tiempo a generar gráficos y más tiempo a analizar resultados”, explica Morante.
El uso de drones con pilotos especializados, cámaras multiespectrales y estereoscópicas, así como imágenes satelitales y análisis espectral, forma parte de esta apuesta tecnológica. Estas herramientas permiten realizar levantamientos topográficos más precisos, identificar áreas sensibles y evaluar cobertura vegetal con mayor detalle.



