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“Debemos focalizarnos en la masificación del gas natural”

Luis Vásquez, presidente del Sector Hidrocarburos de la SNMPE, explicó las lecciones y los retos que vienen para los inversores en petróleo y gas.

L.Vásquez

Luis Vásquez, presidente del Sector Hidrocarburos de la SNMPE, destacó el consenso que existe para concretar la masificación del gas natural. El ejecutivo reconoce la difícil situación del sector en los últimos años y resalta los esfuerzos de La Pampilla y Talara para tener combustibles más limpios.

¿Qué fue lo más destacado del 2021?

Habría que destacar dos cosas. Primero, el gran esfuerzo que las empresas, tanto del upstream como del downstream, han hecho para continuar desarrollando sus actividades en la coyuntura de pandemia. Las empresas han garantizado el suministro energético que el país necesitó, han gestionado de la mejor manera la fuerte volatilidad del mercado internacional, y han sabido priorizar la salud y el bienestar de todos los trabajadores que día a día colaboran en el sector. El segundo punto a destacar es que se ha logrado alinear el objetivo que debemos tener como país, desde el punto de vista del suministro de energía para los hogares peruanos. El consenso de todos los participantes de la cadena de suministros, autoridades y académicos es que debemos focalizarnos en la masificación del gas natural. Tenemos gas barato, reservas y otras potencialidades por explotar; y lo que toca ahora es masificar; y así sus beneficios podrán ser percibidos por la mayoría de la población. Las metas, en este sentido, deberían ser más ambiciosas. No solo duplicar ese 1.4 millones de hogares que cuentan con gas natural, sino que también debemos ser más céleres. Aquí el liderazgo del Gobierno es fundamental. Las empresas del sector hemos manifestado nuestro total compromiso en lograr estas metas.

¿Qué lecciones deja el 2021 para el sector?

La lección más importante es que la situación mundial y la del mercado internacional son extremadamente volátiles. Por ello, la flexibilidad, adaptación y sobre todo anticipación son fundamentales para subsistir en el largo plazo. Acá nos referimos no solo a la coyuntura de salubridad, sino también a la volatilidad de los precios internacionales, los avances en la transformación energética y la digitalización. Todo ello nos está demandando ser ágiles y modernos para adaptar la legislación, crear incentivos para las inversiones, entre otras cosas. No solo las empresas tienen que tener la capacidad de adecuarse rápido, sino que es fundamental que el sector público también lo haga. El escenario de inversiones para los hidrocarburos hoy no es el mismo de hace cinco años. Se tienen que tomar decisiones rápido. Si no, no monetizaremos los cuantiosos recursos hidrocarburíferos que tenemos por explotar.


¿Qué retos quedan pendientes?

Lamentablemente, estamos en un periodo crítico para el sector. Si se toma cualquier indicador, muestra que estamos en uno de los peores momentos de la historia. Tenemos mínimos de producción histórica, de pozos en operación y de inversiones en el upstream. Hemos pasado un año con serios conflictos sociales que han afectado al Oleoducto Norperuano y a las actividades de producción de la Selva Norte. Es imprescindible tomar acción. Existe un proyecto de Ley que plantea homologar los plazos de los contratos de petróleo con los de gas natural a 40 años y, además, existen propuestas normativas para hacer más eficiente la determinación y distribución del canon y sobrecanon petrolero. Es importante que el Legislativo y el Ejecutivo tomen conciencia de la importancia de estos cambios y los promuevan. Vemos países como Colombia y Ecuador que se han dado cuenta de la urgencia de implementar cambios y han tomado acción rápido, lo que les ha permitido atraer inversiones. Saben que si no se hace ahora, no se hará mañana, puesto que el ciclo de vida de los hidrocarburos tiene un plazo definido de tal vez tres décadas. 

¿Cuál cree que será el principal aporte del sector en el 2022?

El sector de hidrocarburos ha aportado, entre regalías e impuestos, el 19% de los ingresos para el Estado peruano en los últimos diez años. Si logramos reactivar el sector, su contribución económica al Gobierno Central y a los gobiernos regionales y subregionales permitirá que cuenten con recursos para hacer las obras e inversiones necesarias para cerrar las brechas sociales en educación, salud, transporte y seguridad ciudadana. Por otro lado, los compromisos asumidos por todas las empresas en la cadena de suministro del gas natural para impulsar la masificación de dicho recurso serán lo más importante en el 2022. Es aquí donde creemos que deben centrarse los esfuerzos para el bien del país y de los hogares peruanos. Finalmente, por el lado del downstream, debemos señalar que la contribución que se está haciendo para tener combustibles limpios es destacable, con millonarias inversiones y despliegue de recursos en las refinerías de La Pampilla (Repsol) y Talara (Petroperú). En el 2022, todas las gasolinas y el diésel serán de máximo 50 ppm de azufre y ya se ha previsto que para el 2024 tendrán menos de 10 ppm, poniéndonos al nivel de los países más adelantados y cuyo beneficio principal es la mejora de la calidad del aire para todos los peruanos. Esto significa ahorros importantes en el sector salud y beneficios para la calidad de vida en general.