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Víctor Gobitz: “Tenemos que ver que detrás de la inversión minera hay un plan de desarrollo territorial”

El presidente de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE) conversó con Desde Adentro sobre los principales desafíos de la minería peruana y los temas de la agenda que se abordarán en PERUMIN 36.

Víctor Gobitz

Presidirá la Cumbre Minera de PERUMIN 36, el principal espacio de debate dentro de esta convención empresarial. ¿Qué significa para usted presidir este encuentro empresarial?

Como siempre es un honor representar al sector minero en su conjunto. PERUMIN 36 es un espacio donde se debate y se discuten las políticas mineras. No solo es un espacio de reflexión, es también un espacio de difusión de ideas. Por eso, son varios los mensajes que se quieren dejar. Esto responde a cómo hemos organizado el evento.

¿Qué asuntos considera los más relevantes para poner en agenda en este evento?

Son tres temas distintos, pero concatenados entre sí: la relevancia de la industria minera, la agenda global y local, y la importancia de una política minera. Arrancamos con un encuentro con CEO globales, donde vamos a ver cómo la industria minera está insertada en la globalización, y cuáles son las agendas comunes que tiene la minería global y la minería peruana. El segundo día arranca con una mirada de los CEO peruanos y la agenda particular del Perú: los desafíos de los nuevos proyectos mineros y los del desarrollo territorial. Veremos los nuevos proyectos mineros y el crecimiento de los proyectos brownfield, que se han vuelto muy importantes. Vamos a tener la participación de los gobernadores regionales y de la academia, y vamos a discutir el concepto del desarrollo territorial, lo cual es clave porque la minería se desarrolla en las zonas altoandinas del Perú, donde el desarrollo de un proyecto promueve todo un corredor económico que integra territorios, porque finalmente es un negocio de exportación. Y no menos importante, vamos a hablar del agua, del cambio climático y de las energías limpias. El tercer día de la Cumbre comenzamos con la participación de Julio Velarde, presidente del Banco Central de Reserva; y el exministro de Economía, Waldo Mendoza; y culminamos con una discusión sobre diversidad e inclusión. Vamos a hablar sobre los atributos del Perú como destino de inversiones y qué se hace para mejorar la competitividad minera.

Frente a la minería ilegal el mensaje desde el gremio y el sector privado es claro: hay que combatirla. ¿Cómo se abordará este tema en PERUMIN 36?

Sí, abordaremos el tema de la minería informal e ilegal, que es muy sensible en el Perú, pero creemos que en un espacio como PERUMIN podemos tratarlo. Estamos llevando, como SNMPE, una propuesta para discutirla, debatirla, y eventualmente que nos conduzca a un plan de acción. Con la ayuda de un consultor hemos preparado un documento que recoge la opinión de todo el sector minero que conoce este flagelo. Es una propuesta de acción, con participación del Estado y del sector privado. En los últimos meses hemos visto una acción decidida del Gobierno en combatir la minería ilegal. Pero creo que podemos aportar. Hasta hoy la respuesta del Gobierno está basada en el uso de la fuerza para restablecer el orden, pero tenemos que encontrar una solución más sostenible y completa. Esto pasa no solo por tener presencia del Estado en los territorios mineros, sino también por tener un plan de formalización que traiga detrás un cambio en la productividad de esa actividad. La formalización per se tiene un costo mayor; pagar planillas o cumplir con la norma ambiental; pagar impuestos, sin duda, tiene que ser una responsabilidad, y tiene un impacto en el flujo de caja. Todo eso va a ser posible en la medida que construyamos una fórmula que incentive económicamente hacia la formalización. Hemos identificado todos los puntos de baja productividad: en la compra de insumos, en el acceso a equipamiento y tecnología, y en la valorización de lo que produce. Es decir, hay un sistema perverso. Entonces, si logramos convencer a todos de que la formalización trae un cambio de productividad y permite asumir los mayores costos de la formalización, y además construimos incentivos muy claros, vamos a tratar de lograr un cambio importante.

¿Cómo poner en perspectiva la problemática de la minería ilegal, que muchas veces resulta ajena para la ciudadanía?

Estamos hablando de más de un millón de onzas de oro, más de US$ 2,000 millones en ingresos. Eso es casi el 1% del PBI del Perú. Ese es el tamaño del problema. Y se estima que hay más de 400 mil personas involucradas en esa actividad. Entonces, llevarlos a la formalidad tiene un impacto grande y, creemos, como otra hipótesis, de que la cantidad de ineficiencias acumuladas hace que sea una actividad que no está trabajando a su máximo potencial.

En Pataz, centro de producción de oro en el Perú, viene siendo blanco del crimen organizado. ¿Cómo hemos llegado a esta situación?

Han confluido varios hechos. El primer hecho es que hace 20 años decidimos, como parte de la regionalización, darles competencias a los gobiernos regionales para hacerse responsables de la pequeña minería y de la minería artesanal. Y se definió un tamaño para las plantas de beneficio: 350 toneladas por día. En la práctica, lo que ha habido es un crecimiento descontrolado de esas plantas de beneficio, que, al no haber un brazo fiscalizador, lo más probable es que muchas de ellas ya no sean de pequeña minería. Y se ha generado un descalce entre plantas de beneficio y minas. A eso se sumó una migración descontrolada en la que ha llegado gente de bien, pero también mucha criminalidad. Esa combinación ha sido fatal.

Ha dicho que los cuellos de botella de la minería —esos procesos largos que pueden demorar un proyecto hasta 5 años y que están sobre todo vinculados a permisos ambientales y acuerdos para el acceso a tierras— son uno de los grandes problemas. ¿Cómo es posible mantener estándares ambientales y sociales en la minería sin caer en la tramitología?

En el 2012, hace un poco más de diez años, se decidió crear la agencia ambiental Senace, con el objetivo de que no sea el Ministerio de Energía y Minas juez y parte, y para darle mayor legitimidad a la inversión minera. Esta agencia depende del Ministerio del Ambiente y nace con un concepto de integrar y tener un cuerpo técnico que revise los temas ambientales. Pero eso ha devenido en una pérdida del objetivo. Hoy, Senace pide opinión a más de cinco agencias distintas, y esas agencias no tienen acotadas las observaciones que pueden hacer a los proyectos. Si yo soy una autoridad especializada en forestal, por ejemplo, debo opinar sobre el tema forestal. Opinar sobre el estudio de impacto ambiental no es hacerlo sobre todo el estudio. Eso ha hecho que los procesos sean muy largos: uno presenta un proyecto y tiene 800 o 1,000 preguntas sobre el proyecto. Y tiene plazos perentorios para responder. Hemos creado un cuello de botella que no tiene ningún sentido. Por eso, siempre insisto que no estamos hablando de cambiar estándares. Una opción sería que todas estas agencias que tienen opinión sobre el tema ambiental estén juntas. Ese es un camino.

Frente a esta problemática, ¿cuál es la visión que también se quiere dejar para los ejecutivos o inversionistas extranjeros que tienen intenciones de invertir en la minería peruana?

A pesar de los problemas, que no hay que ocultarlos sino solucionarlos, hay atributos positivos. Si uno mira el Perú de manera desapasionada, lo que produce, la capacidad y cómo está conformada la industria, es una industria ya robusta. Somos el segundo productor de cobre en el mundo, el segundo de plata y el sexto de oro. En el caso del plomo y del zinc, estamos en el tercer o cuarto lugar. Entonces, actualmente, en el Perú hay un ecosistema de empresas mineras, locales e internacionales, y las principales casas mineras globales están en el Perú. Eso no es menor. Pero, además del ecosistema de empresas, hay contratistas especializados, programas de bienes y servicios, firmas de formación técnica, de formación profesional, y hay un marco jurídico y legal para operar. Entonces, sí hay un ecosistema, sí es una jurisdicción importante y, además, tenemos como principal atributo el geológico. Si sumas ese atractivo geológico y este ecosistema, se ve el vaso medio lleno y no medio vacío.

También los hacedores de política, los políticos, también contribuyen a la generación de un buen clima de inversión. ¿Qué mensaje les transmite?

La minería como industria, como sector económico, es muy relevante para el Perú. Lo es ahora y lo será para los siguientes, seguramente, 20 o 40 años. Por eso, debemos tener un consenso sobre una política minera para que no tengamos que depender de la coyuntura política. Eso es fundamental y PERUMIN es el espacio donde queremos debatir y lograr ese consenso.