¿Cuál es su balance del sector minero en el 2025?
En el año 2025 la minería formal tuvo buenos resultados, gracias a los precios internacionales de los minerales, lo que generó más ingresos fiscales y empleo para el país. Cerramos el año, además, con buenas noticias, como el inicio de operaciones de San Gabriel, de Buenaventura, y el avance en la construcción del proyecto Tía María, de Southern Perú.
No obstante, 2025 también fue un año especialmente desafiante para el sector minero, enfrentando riesgos que amenazaron su estructura, especialmente la discusión sobre la formalización minera y el Registro Integral de Formalización (Reinfo), que aún no se ha resuelto. También continuaron los problemas que afectan la competitividad, como el exceso de trámites y permisos para explorar y operar.
¿Cuáles fueron los principales retos que enfrentó la minería en el último año? ¿Cuáles se lograron superar?
El mayor reto fue el debate sobre la minería artesanal y de pequeña escala, lo que lamentablemente llevó a la quinta renovación del Reinfo, a la que la SNMPE se opuso. Aunque este problema sigue sin resolverse, el gremio participó activamente, aportando información técnica y propuestas para combatir la informalidad y la ilegalidad, sin afectar la seguridad jurídica ni los derechos de terceros. Esto ayudó a que más personas entiendan los problemas que acarrea la renovación del Reinfo y la necesidad de nuevas reglas para la pequeña minería, con un enfoque más preventivo y sostenible.
También fue difícil enfrentar la sobrerregulación. Aquí, la SNMPE estuvo presente en espacios de mejora regulatoria, como las mesas ejecutivas y el Consejo Nacional de Competitividad, manteniendo la agenda minera y presentando propuestas, aunque los resultados aún no son suficientes para mejorar el entorno de inversión.
¿Qué desafíos encara el sector minero en este 2026?
El principal desafío será defender el régimen de concesiones mineras, que es clave para aprovechar los recursos de manera responsable y mantener la competitividad. Es importante aclarar conceptos erróneos que algunos quieren imponer y proteger este régimen para seguir atrayendo inversiones mineras formales y responsables. Otro reto clave será reactivar la exploración minera con reglas claras y procesos más rápidos. Actualmente, el país cuenta con una cartera de exploraciones de US$ 727 millones, que depende de trámites más ágiles. Proponemos simplificar los requisitos ambientales e implementar procedimientos acelerados para exploraciones de bajo impacto.
Por último, hay que poner en valor la cartera de inversión minera formal, con 65 proyectos que suman unos US$ 63 mil millones. Si se concretan, generarán empleo digno, seguridad, pago de impuestos y desarrollo local. Tener reglas claras y espacios de diálogo técnico ayudará a convertir este potencial en inversión real y desarrollo sostenible, asegurando que la minería formal siga siendo clave para la economía.
Sobre la minería ilegal, ¿qué aspectos destacaría sobre su lucha como la principal economía ilegal del país? ¿Qué se tendría que reforzar?
Lo más destacado ha sido la participación de la SNMPE en el debate sobre la minería ilegal, sobre todo a través del Colectivo PAS, dando una voz clara ante el Gobierno y el Congreso.
Se logró poner en la agenda pública la necesidad de cerrar el proceso de formalización, asignar competencias de fiscalización a entidades nacionales, implementar sistemas de trazabilidad, reforzar el control de explosivos y mejorar la seguridad y salud en el trabajo para la pequeña minería. Aunque no se aprobó una nueva Ley MAPE ni se terminó el proceso de formalización, la SNMPE ayudó a sentar bases técnicas para futuras decisiones.
Para el 2026, será clave insistir en la necesidad de una Ley de la Pequeña Minería y Minería Artesanal como régimen permanente, que impulse la sostenibilidad y productividad de estas actividades, basándose en la formalidad y no en procesos de formalización permanente que no funcionan.



