Este último martes 7 de abril falleció Óscar González Rocha, presidente de Southern Perú y uno de los líderes más influyentes de la minería en el Perú y en la región latinoamericana. Ingeniero de sólida formación técnica y amplia trayectoria ejecutiva, su nombre quedó estrechamente ligado al desarrollo y consolidación de la subsidiaria del Grupo México como una de las principales productoras de cobre en el mundo.
“Durante los más de 25 años que condujo los destinos de Southern Perú, lo hizo con honorabilidad, disciplina y trabajo esforzado para lograr los mejores resultados, constituyéndose en un gran ejemplo para el recurso humano de la compañía”, refirió la compañía minera en un comunicado a todo el personal informando el fallecimiento de González Rocha.
Don Óscar, como era conocido, estudió ingeniería civil en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). A partir de ahí, forjó una carrera de más de cinco décadas en la industria minera, marcada por el rigor técnico, la disciplina operativa y una visión estratégica orientada al largo plazo. Su liderazgo trascendió fronteras, posicionándolo como una figura clave dentro de Southern Copper Corporation, donde ocupó la presidencia ejecutiva y fue responsable de conducir las operaciones en el Perú y otros países de la región.
Mexicano de nacimiento, González Rocha mantuvo un estrecho y profundo vínculo con el Perú. Bajo su liderazgo, Southern Perú fortaleció su presencia en el sur del país, consolidando operaciones emblemáticas como Toquepala, liderando una expansión al doble de capacidad de molienda, Cuajone e Ilo, donde modernizó la fundición de la compañía desarrollando la mayor inversión ambiental efectuada a la fecha en el Perú. Además de estos esfuerzos, durante su gestión promovió proyectos de gran envergadura que apuntaban a ampliar la producción de cobre en línea con la creciente demanda global por minerales críticos para la transición energética.
Uno de los hitos más representativos de su gestión fue el impulso al proyecto Tía María, en Arequipa, una iniciativa que, pese a los desafíos que enfrentó para su ejecución, pudo salir adelante gracias a su convicción en el potencial del país para desarrollar una minería moderna y responsable.
“Estamos avanzando con los trabajos preliminares, se ha cumplido con todos los requisitos que nos han indicado las autoridades. El cronograma de ejecución avanza dentro de lo previsto, pero sí confirmamos que en el 2027 estaremos entregando al mercado nacional o internacional el primer cátodo de Tía María”, indicó a Desde Adentro en septiembre pasado.
Su estilo de liderazgo se caracterizó por la firmeza en la toma de decisiones y, al mismo tiempo, por una creciente atención al relacionamiento comunitario y la sostenibilidad. Es así que promovió iniciativas orientadas a fortalecer el diálogo con las comunidades y a generar valor compartido en las zonas de influencia de las operaciones.
Su trayectoria no estuvo exenta de reconocimientos. Diversas instituciones del sector minero y académico destacaron su aporte al desarrollo de la industria. La Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), por ejemplo, develó un busto en su honor, resaltando no solo su carrera profesional, sino también su influencia en la formación de nuevas generaciones de ingenieros. Asimismo, recibió distinciones en espacios como el Congreso Nacional de Minería (Conamin), donde se valoró su contribución al crecimiento sostenido del sector.
En el 2015 fue reconocido en Nueva York como el “Hombre del Cobre del Año” por el importante Copper Club. Al año siguiente pasó a integrar el Salón de la Fama de la Minería Estadounidense en Tucson, Arizona, y al Salón de la Fama de la Minería Mexicana en octubre de 2017 en Guadalajara, México.
Más allá de los logros empresariales, González Rocha deja un legado asociado a la promoción de una minería eficiente, tecnificada y competitiva. Su gestión coincidió con un periodo clave en el que el cobre se reafirmó como un recurso estratégico para el desarrollo global, especialmente en el contexto de la transición energética, dando un gran impulso a la economía peruana.
Su huella permanece en los proyectos que impulsó y en la visión de una industria minera capaz de generar desarrollo sostenible.



