Ante una avalancha de información, la irrupción de la inteligencia artificial (IA) y el crecimiento de los deep fakes que desencadenan una desinformación generalizada, la comunicación en la minería enfrenta un enorme desafío: mantener la confianza de sus grupos de interés. Para ello, las mineras peruanas están redefiniendo sus estrategias, integrando la IA como un habilitador, pero sin perder de vista el valor del contacto directo y el rol clave de sus propios trabajadores como voceros.
IA: UNA HERRAMIENTA NO UN SUSTITUTO
La inteligencia artificial ha comenzado a integrarse en las áreas de comunicación como un soporte para mejorar la eficiencia y la capacidad de análisis. Permite procesar grandes volúmenes de información, monitorear percepciones en tiempo real y adaptar contenidos a distintas audiencias.
Para Viviann Arauzo, superintendente de Comunicaciones Corporativas de Hudbay Perú, su principal valor está en hacer más accesible la información técnica. “La IA permite transformar estos datos en mensajes claros, comprensibles y adaptados a cada audiencia”, explica la ejecutiva.
Asimismo, Arauzo destaca su utilidad para anticipar riesgos reputacionales, al facilitar la detección temprana de preocupaciones en redes sociales o medios. Sin embargo, advierte un punto clave: “La confianza en minería no se automatiza”.
En la misma línea, Juan Ramón Cragg, jefe de Comunicación Social en Compañía de Minas Buenaventura, subraya que estas herramientas permiten “escuchar mejor, identificando preocupaciones y expectativas”, pero enfatiza que la respuesta debe construirse siempre desde un criterio humano y con empatía.
Enrique Kitamoto, gerente de Comunicaciones en Minsur, recomienda establecer un marco ético al uso de la IA: “Toda organización necesita una política de comunicación (y de uso de IA) firmemente anclada a su código de ética y sus valores institucionales, que defina qué se puede automatizar, qué exige criterio humano y dónde está la línea que no se cruza. Sin ese marco previo, la eficiencia que promete la IA se convierte rápidamente en un riesgo reputacional de primera categoría”.
EL TERRITORIO, CAMPO DE CONSTRUCCIÓN DE CONFIANZA
Más allá de los avances tecnológicos, los especialistas consultados para este informe coinciden en que el canal más efectivo sigue siendo el contacto directo.
“Las poblaciones y las comunidades lo que valoran es la relación personal. Este vínculo, construido en campo, es la base sobre la cual se sostienen los demás canales”, afirma Guillermo Vidalón, superintendente de Relaciones Públicas de Southern Perú Copper Corporation.
Juan Ramón Cragg coincide en que las reuniones presenciales y el diálogo cara a cara permiten construir una confianza que ningún otro medio puede replicar. En estos espacios no solo se informa, sino que se escucha, se resuelven dudas y se construyen acuerdos.
Adicionalmente, las empresas combinan distintos canales para ampliar su alcance. La radio local continúa siendo uno de los medios más efectivos, especialmente en zonas rurales, por su cercanía y capacidad de llegar a audiencias sin acceso a internet.
A ello se suman las redes sociales —particularmente Facebook—, que han ganado protagonismo en comunidades, permitiendo una comunicación más dinámica y visual.
Desde Hudbay, Arauzo enfatiza la importancia de adaptar los mensajes al contexto cultural al sostener que “muchas comunidades privilegian formatos orales y visuales, lo que hace necesario recurrir a contenidos audiovisuales breves y en lenguas locales”.
En esa línea, el desafío no es solo comunicar, sino hacerlo en un lenguaje que conecte con la realidad de las audiencias. La pertinencia cultural se
convierte así en un factor clave de efectividad.
Otro factor que las mineras toman en cuenta es el riesgo que trae la desinformación y su acelerada amplificación entre las comunicaciones, por lo que la autenticidad adquiere un valor crítico. Es así que las empresas buscan construir relatos basados en evidencia y protagonizados por personas reales.
Juan Ramón Cragg destaca la importancia de “mostrar historias reales, con rostros, voces y evidencias concretas” como una forma de reforzar la credibilidad del sector, humanizar la industria, generar conexión emocional y contrarrestar mensajes desinformativos. “Una comunicación basada en testimonios auténticos y datos verificables es una herramienta clave para construir confianza”, acota.
Complementando lo anterior, la representante de Hudbay destaca la necesidad de mostrar en los mensajes de las empresas “una línea base que permita comparar, de manera objetiva, la situación inicial de un territorio o comunidad con los cambios que puedan producir las acciones de RSE a lo largo del tiempo. Sin ese punto de partida, resulta difícil o es poco creíble demostrar avances, impactos o mejoras concretas”, agregó.
TRABAJADORES, EMBAJADORES INTERNOS
Uno de los cambios más relevantes en la estrategia comunicacional del sector es el rol que han asumido los trabajadores. De ser receptores de información, se han convertido hoy en aliados clave de la estrategia comunicacional de las compañías.
En Minsur, Enrique Kitamoto detalla que han desarrollado una estrategia de comunicación interna que trasciende el elemento informativo, buscando que cada trabajador sienta que es parte de algo más grande.
“Eso significa compartir un propósito, comprometerlos en la historia de la empresa, compartir los logros porque son de ellos, y crear espacios donde realmente puedan participar y no solo recibir mensajes. Cuando alguien entiende por qué hace lo que hace y se identifica con los valores de la organización, deja de ser un empleado más y se convierte en un embajador natural, uno que comparte los mensajes no porque se lo pidan, sino porque genuinamente le importa”, apunta Kitamoto.
Buenaventura, por su parte, apuesta por visibilizar las experiencias de sus colaboradores. “Los testimonios más sólidos nacen de quienes lo viven en el día a día”, afirma Cragg, destacando su rol como embajadores naturales.
En Hudbay, la estrategia incluye múltiples plataformas internas —desde redes corporativas hasta circuitos informativos— y espacios de diálogo que permiten no solo informar, sino también recoger percepciones. El objetivo es fortalecer el sentido de pertenencia y compromiso.
“Cuando los trabajadores cuentan con información clara y oportuna, pueden convertirse en ‘voceros creíbles’, tanto dentro como fuera de la organización”, indica Viviann Arauzo.
Al igual que en otras industrias, el reto de las empresas mineras radica en aprovechar las herramientas que ofrece la tecnología sin perder de vista la comunicación directa con las personas.
“Cuando llegas a una comunidad, te sientas con la gente, los escuchas y respondes sus dudas en el momento, estás construyendo algo que ninguna pantalla puede darte: confianza y vínculo”, concluye Enrique Kitamoto.



