Commodites (20/05/26)

Petróleo 107.77 US $/Barril WTI
Oro 4,526.40 US $/ Oz. Tr.
Cobre 13,409.00 US $/TM
Plata 75.55 US $/Oz. Tr.
Estaño 52,795.00 US $/TM
Plomo 1,967.50 US $/TM
Zinc 3,515.00 US $/TM
TIPO DE CAMBIO AL DÍA DE: 20-05-2026
MONEDA DÓLAR EURO L. ESTERLINA
COMPRA 3.408 3.704 -.-
VENTA 3.414 4.138 4.594

Últimas noticias

XVI SIMPOSIO: Perú tiene “ventana histórica” para convertir sus minerales críticos en desarrollo

ProInversión y Embajada de EE. UU. suscriben acuerdo para impulsar inversiones estratégicas en Perú

Acción climática en el sector minero

cambio climático
Ver todos >

Minería y agricultura: Una sinergia que genera valor compartido

La experiencia de las empresas mineras demuestra que, con una gestión articulada, innovación y trabajo con las comunidades, estas dos actividades económicas pueden complementarse, impulsando la productividad y el acceso a más mercados.

Por décadas, la minería y la agricultura fueron percibidas como antagonistas que competían por el uso del agua y el territorio. La relación entre ambas actividades, marcada por tensiones asociadas a estos factores, apuntaba que no podría existir ningún tipo de convivencia. No obstante, en los últimos años, la experiencia de diversas compañías mineras ha demostrado que la coexistencia entre ambas, basada en una gestión responsable, articulada y con visión de desarrollo territorial, es posible.

¿Rivales o amigos?

Desde Anglo American, por ejemplo, se reconoce que uno de los desafíos de su operación Quellaveco, en Moquegua, era la agricultura, ya que era vista como una actividad contrapuesta a la minería.

“Era común escuchar que solo una de ellas podía desarrollarse en el mismo territorio. Sin embargo, adoptamos sus desafíos como propios, y así, trabajamos en conjunto para contribuir a mejorar su disponibilidad de agua, articularlos, fortalecer su competitividad, entregarles tecnología, impulsarlos a integrarse al mercado financiero formal y, recientemente, ayudándolos a que puedan ampliar sus actividades en nuevas tierras con mejores condiciones. Es así como, desde nuestra experiencia, entendimos que la agricultura y la minería no son actividades opuestas sino complementarias, y que hoy en día, se necesitan una a la otra para prosperar”, explica Alejandro Justiniano, gerente de Desarrollo y Gestión Social de Anglo American.

Para Felipe Gonzales, gerente de Desarrollo Comunitario de Southern Perú Copper, lograr una convivencia armoniosa es posible a partir de un conocimiento profundo del entorno, identificando las necesidades reales y los temas prioritarios que son de preocupación de la comunidad.

“Es fundamental planificar de manera conjunta con los beneficiarios y las autoridades locales, impulsando intervenciones estratégicas que mejoren la eficiencia en el uso del agua dentro de la cuenca”, refiere el representante de Southern.

El agua, recurso preciado

El agua ha sido históricamente el principal punto de fricción entre ambas actividades. Por ello, las compañías mineras han tenido que valerse de innovación y tecnología para lograr un punto de equilibrio respecto al uso de este recurso.

Es así que, para Alejandro Justiniano “el agua puede ser un elemento de unidad más que de división”. En el caso de Anglo American, modificó el diseño de Quellaveco considerando las preocupaciones hídricas de Moquegua. Esto llevó a la compañía a transformar su esquema hídrico para utilizar agua de fuentes no aptas para las personas y agricultura.

“Esto contribuyó a generar confianza y fue nuestro punto de partida para proyectar otras acciones y compromisos con el objetivo de brindar más y mejor agua para Moquegua. Hablar del agua siempre será un desafío, y por ello creemos en las soluciones integrales que une la fuerza del sector público con el privado. La agricultura y la minería enfrentan desafíos comunes, y el acceso al agua es uno de ellos”, comenta Justiniano.

Tras varios años de operación en el sur del país, el aprendizaje fundamental de Southern Perú es que la percepción de escasez de agua muchas veces está asociada a la falta de información. Es clave, según Felipe Gonzales, realizar estudios integrales de los recursos hídricos para planificar de manera más eficiente su uso, identificar brechas, definir prioridades de inversión y establecer medidas para regular el agua, especialmente en épocas críticas.

Asimismo, “los recursos generados por la actividad minera pueden destinarse a financiar infraestructura que permitan almacenar agua durante la temporada de lluvias, contribuyendo a mejorar las condiciones productivas del agro y promoviendo la transición hacia una agricultura más competitiva y orientada al mercado. En el caso de Tía María, usaremos agua de mar desalinizada en nuestras operaciones para no generar ninguna percepción que altere la tranquilidad social de la zona y estamos dispuestos a colaborar con las autoridades y los agricultores, para encontrar una solución integral que mejore la disponibilidad de agua para la agricultura en el valle de Tambo”, refiere el ejecutivo minero.

Productividad agrícola

Más allá del acceso al agua, la minería puede desempeñar un papel clave en la mejora de la productividad agrícola. Programas de asistencia técnica, capacitación, acceso a mercados y financiamiento han permitido transformar economías de subsistencia en sistemas productivos más competitivos.

Por ejemplo, el programa Agro Quellaveco ha ayudado a que más de 400 productores obtengan créditos y asesoría técnica, fortaleciendo la inclusión financiera entre los agricultores. Este programa, además, les ha permitido superar etapas difíciles como la pandemia, y actualmente sigue creciendo e impulsando la productividad y asociatividad.

Además, los productores moqueguanos son proveedores de alimentos en Quellaveco, operación que adquiere alrededor de 50 toneladas de frutas y hortalizas de proveedores locales. “En otros aspectos, pueden prestar servicios vinculados a viveros, reforestación o mantenimiento de áreas verdes. La minería puede convertirse en un cliente importante para asociaciones locales. Eso exige organización y calidad, pero abre la puerta a ingresos estables y a que el campo se integre a la economía formal sin perder su identidad”, detalla Alejandro Justiniano.

En esa línea, para Felipe Gonzales existen diversas oportunidades de articulación con agricultores que también desarrollan actividades ganaderas y producen pastos para el ganado de leche y carne, que pueden abastecer a las operaciones mineras.
“Si bien estas relaciones comerciales han existido, aún hay potencial de expansión. Además, al mejorar su eficiencia productiva, los agricultores pueden acceder a mercados más amplios y diversificados. Ejemplos de ello son productos como el orégano de la zona alta de Candarave (Tacna), el zapallo en la cuenca media o el ají amarillo en la cuenca baja, que han logrado posicionarse más allá del mercado local”, señala Gonzales.

Aliados frente al cambio climático

El cambio climático y el estrés hídrico son preocupaciones transversales a diversas actividades económicas. Y la agricultura y la minería no son la excepción. Pero ¿cómo pueden colaborar ambas para una gestión más eficiente y sostenible de los recursos?

“Uniendo esfuerzos. La minería puede aportar inversión, tecnología y planificación; la agricultura, conocimiento del territorio y uso responsable del agua. Juntas pueden mejorar reservorios, cuidar bofedales, impulsar el riego tecnificado y prepararse para épocas de sequía. Frente a un clima cada vez más duro, trabajar separados ya no es una opción. La colaboración es la única forma de cuidar el agua y asegurar el futuro de las comunidades, regiones y el país”, apunta Alejandro Justiniano.

Y es que el cambio climático plantea desafíos cada vez mayores, con eventos extremos como lluvias intensas o periodos prolongados de sequía que afectan a la operación minera y a las comunidades.

“Es esencial contar con información confiable y herramientas de planificación que permitan anticipar y gestionar estos escenarios. En este contexto, Southern Perú, en alianza con la Autoridad Nacional del Agua, el Gobierno Regional de Tacna y el Gobierno Australiano, desarrolló el ‘Plan de Gestión de Sequías para Tacna’. Este instrumento técnico, único en el país, establece medidas escalonadas para la toma de decisiones y la implementación de acciones orientadas a mitigar los impactos de la sequía, fortaleciendo así la resiliencia de los territorios”, detalla Felipe Gonzales.

Asimismo, para gestionar de forma más eficiente el uso del agua, Southern Perú ha adecuado procesos, como la ampliación de la planta concentradora de Toquepala, que le permitió duplicar su capacidad de producción sin usar más agua fresca de la que tiene autorizada.

Con ello, la articulación entre minería y agricultura se ha convertido en más que una oportunidad. La combinación de inversión, tecnología y planificación desde el sector minero, junto con el conocimiento del territorio y las prácticas productivas del agro, y el apoyo decidido del sector público, abre también la puerta a soluciones que generan oportunidades de desarrollo sostenible y valor compartido.