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Servicios complementarios: el eslabón pendiente para la confiabilidad del sistema eléctrico y la transición energética

La expansión de las energías renovables en el Perú está redefiniendo las necesidades del sistema eléctrico peruano. Ejecutivos del sector coinciden en que desarrollar el mercado de servicios complementarios será clave para reducir la congestión de las redes, fortalecer la seguridad del suministro y sostener la competitividad del país.

Episodios de congestión de redes eléctricas en el norte del país, retrasos en la puesta en operación de nuevas líneas de transmisión y la mayor penetración de energías renovables intermitentes interconectada en diferentes regiones del país han puesto en evidencia la necesidad de contar con nuevas herramientas para garantizar la estabilidad del Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN). En ese escenario, el desarrollo del mercado de servicios complementarios ha dejado de ser un concepto técnico para convertirse en un punto crítico y en una prioridad para la política energética del Perú.

En ese sentido, pese a que el país cuenta con una nueva ley eléctrica (Ley N° 32249), que reconoce la figura del prestador de servicios complementarios, y el Ministerio de Energía y Minas (MINEM) ha publicado un proyecto de reglamento para desarrollar este mercado, el marco normativo aún no se ha concretado, manteniendo la incertidumbre en el sector sobre cómo serán remunerados y qué incentivos existirán para desarrollar nuevas inversiones.

Una red más flexible para mayor seguridad

Por años, la confiabilidad del sistema eléctrico peruano estuvo basada en una matriz en la que predominaba la generación hidroeléctrica y centrales térmicas a gas natural. Sin embargo, la creciente participación de proyectos eólicos y solares modifica la operación del sistema y demanda recursos que permitan responder con rapidez a variaciones de frecuencia, tensión o disponibilidad de la generación.

En este contexto, aparecen los servicios complementarios: un conjunto de soluciones que incluyen almacenamiento mediante baterías, compensadores síncronos, sistemas de control, automatización y otros equipos capaces de aportar flexibilidad y estabilidad al sistema eléctrico.

Carlos René de Kergariou, gerente de Operaciones para Latinoamérica de la empresa de transmisión eléctrica Redinter, sostiene que el Perú tiene un enorme potencial para incorporar energías renovables, pero advierte que la experiencia internacional demuestra que estas deben desarrollarse junto con los servicios complementarios.

“No hay que esperar a tener una gran incorporación de energías renovables para recién comenzar a pensar en almacenamiento o compensadores síncronos. Lo que debemos preguntarnos es qué necesita hoy la red para promover esa incorporación”, afirmó durante el panel “Desafíos y futuro de la transmisión eléctrica en el Perú y el papel de los servicios complementarios”, realizado en Expo Energía Perú 2026.

Según explicó, estos servicios deben contar con reglas claras sobre quién los provee, cómo se remuneran y cuáles serán los incentivos para desarrollar las inversiones.

El norte y las limitaciones del sistema

La situación que enfrenta actualmente el norte del país es un ejemplo claro de por qué el sistema requiere nuevas herramientas.
Brenda Rodríguez, gerente general de ISA Energía, sostiene que la congestión de redes eléctricas responde a un desbalance entre el crecimiento de la demanda y la capacidad de transmisión disponible. Así, mientras nuevas líneas de transmisión pueden tardar varios años en entrar en operación, soluciones como los sistemas de almacenamiento mediante baterías pueden implementarse en aproximadamente 18 a 24 meses y ayudar a mitigar los efectos mientras se ejecutan las obras estructurales.

La ejecutiva recordó que ISA ya desarrolló este tipo de soluciones en Brasil y consideró que esa experiencia podría replicarse en el Perú una vez que exista un marco regulatorio que permita su desarrollo.

Por lo pronto, ante esta situación, la compañía —que cuenta con 12,000 kilómetros de líneas de transmisión en 21 regiones del país— ha puesto énfasis en la supervisión de sus sistemas, evitando así las fallas y optimizando las labores de mantenimiento.
“En estas condiciones, hemos optimizado la programación de los mantenimientos para reducir al mínimo el riesgo de interrupciones. Estamos planeando muy bien la operación, los activos están dentro de su capacidad para evitar que un imprevisto pueda generar una situación que afecte al usuario final, que es el interés de todos los que prestamos este servicio”, comenta Brenda Rodríguez a Desde Adentro.

Asimismo, para la gerente general de ISA Energía “sin transmisión no hay transición (energética)”, pues la expansión de las energías renovables requiere necesariamente de una infraestructura capaz de transportar la energía desde las zonas de generación hasta los principales centros de consumo.

Lecciones desde el sur

El Perú no es el primer o único país en la región con un sistema eléctrico desafiante. Cristian Arratia, gerente general de Conelsur, menciona el caso de Chile, país que experimentó un rápido crecimiento de la generación renovable que, posteriormente, derivó en una congestión de redes y vertimientos de energía.

“El año pasado, por ejemplo, casi el 20% de la generación renovable no pudo ser aprovechada debido a las limitaciones del sistema de transmisión. El Perú tiene una gran oportunidad de no repetir las malas experiencias de nuestros países vecinos, con una adecuada coordinación entre transmisión, almacenamiento y servicios complementarios”, sostuvo el ejecutivo.
En esa misma línea, César Butrón, presidente del Comité de Operación Económica del Sistema (COES), confirmó que el Perú registrará episodios de vertimiento mientras culminan las obras de transmisión actualmente en desarrollo, aunque descartó que se conviertan en un problema estructural como ocurrió en Chile.

“No obstante, si el mercado de servicios complementarios no logra desarrollarse bajo el esquema previsto por la Ley N.° 32249, será necesario buscar mecanismos alternativos de contratación con remuneraciones aseguradas para atraer inversiones en almacenamiento y otras tecnologías”, refirió.

Red robusta para la competitividad

Contar con un mercado de servicios complementarios reglamentado va más allá del ámbito técnico. La coyuntura que atraviesa el sector es una muestra de la importancia de garantizar la confiabilidad del sistema eléctrico, facilitar la incorporación de energías renovables y reducir los riesgos derivados de una mayor electrificación de la economía.

Esto toma vital importancia para la minería, uno de los sectores que más dependerá de esta evolución, ya que nuevos proyectos mineros requerirán un suministro eléctrico seguro, estable y competitivo para su ejecución. Sin una red de transmisión más robusta y un mercado de servicios complementarios que aporte flexibilidad al sistema, aumentará el riesgo de congestiones, mayores costos y restricciones para nuevas inversiones.

Si bien el proyecto de Reglamento de los Servicios Complementarios, propuesto por el MINEM, aún no crea un mercado de servicios complementarios que permita alcanzar plenamente los objetivos planteados, representa un avance importante al poner este tema en el centro del debate regulatorio del sector eléctrico. Con la incorporación de los aportes presentados por los distintos actores del sector, la propuesta podría convertirse en una herramienta para fortalecer la confiabilidad del sistema eléctrico y responder a una matriz energética cada vez más diversificada y eficiente, acompañando el crecimiento del país, sin alejarse de los principios técnico-económicos que deben primar en la estructura de la propuesta normativa.