Estamos atravesando un contexto internacional muy favorable en la cotización de los metales. Desde la gestión de la banca minera del BCP, ¿cómo dinamiza este escenario su cartera de proyectos? ¿Las empresas se están animando a reactivar o a acelerar iniciativas que mantenían en evaluación?
Sin duda, el actual entorno de precios favorece la generación de caja y fortalece los planes de inversión de las compañías mineras. Esto se refleja en un mayor interés por ejecutar proyectos de expansión, extensiones de vida útil, optimización de operaciones y otras inversiones que habían estado en evaluación o avanzaban a un ritmo más conservador. Así, desde la banca, observamos una actividad más dinámica en la evaluación de financiamientos, así como en operaciones vinculadas a crecimiento, adquisiciones e inversiones de capital.
Los precios elevados de los minerales fortalecen la generación de caja de las compañías mineras, reduciendo parte de sus necesidades de financiamiento de corto plazo. Sin embargo, al mismo tiempo impulsan nuevas oportunidades de inversión, particularmente en exploración, expansiones y operaciones de adquisición y consolidación. Esto genera una mayor demanda de soluciones financieras tanto para las empresas mineras como para los proveedores que participan en su cadena de valor.
Las acciones de las mineras en la Bolsa de Lima han tenido un desempeño brillante a inicios de año (primer trimestre). ¿Este entusiasmo bursátil es un reflejo de lo que ustedes ven en el día a día con las empresas del sector?
En gran medida observamos una correlación. El buen desempeño de las acciones mineras refleja expectativas positivas sobre los precios de los metales, la generación de caja y las perspectivas de crecimiento del sector. En el día a día, esto se traduce en empresas con mayor disposición a evaluar inversiones, expansiones, exploraciones y oportunidades de crecimiento inorgánico.
Sin embargo, el mercado de capitales suele anticipar escenarios futuros, mientras que la ejecución de los proyectos depende de factores más concretos como permisos, estabilidad regulatoria y gestión social. Por ello, aunque el sentimiento es positivo y observamos mayor dinamismo en el sector, el desafío sigue siendo convertir ese optimismo en inversiones efectivamente ejecutadas.
¿En qué etapas del ciclo de un proyecto —exploración, construcción o expansión— identifican hoy una mayor demanda de acompañamiento financiero?
Hoy vemos una mayor demanda de acompañamiento financiero en las etapas de construcción y expansión, donde se concentran las mayores necesidades de capital y los desafíos de ejecución. En el caso de los proyectos brownfield, además, existe un importante dinamismo asociado a ampliaciones de capacidad, extensión de vida útil y optimización de operaciones.
La especialización del equipo es crítica al estructurar financiamientos para proyectos mineros, ya que es necesario comprender aspectos técnicos, regulatorios, ambientales y sociales que impactan directamente en el riesgo y la “bancabilidad” de cada inversión. De esta forma, podemos estructurar financiamientos en minería ad-hoc a la necesidad y características de cada proyecto u operación minera de nuestros clientes.
¿Cómo se traslada esa demanda hacia los proveedores del sector y la cadena de valor que gravita alrededor de estos proyectos?
La demanda de financiamiento en minería genera un efecto multiplicador sobre toda la cadena de valor. Cuando una minera desarrolla una expansión o un nuevo proyecto, aumenta la necesidad de capital de trabajo, leasing, cartas fianza, confirming y soluciones de Supply Chain Finance para contratistas, proveedores de equipos, empresas de servicios y compañías de transporte vinculadas a la operación.
Por ello, nuestro acompañamiento no se limita a la empresa minera, sino a todo el ecosistema. Cuanto más dinámica es la cartera del sector, mayor es el impacto positivo sobre toda la cadena productiva y las economías locales.
Estamos atravesando un contexto de precios globales muy favorables para el cobre y otros minerales, pero el país no logra arrancar megaproyectos nuevos (greenfield). ¿Cuánta inversión estamos dejando sobre la mesa por no activar a tiempo la cartera minera del país?
El Perú cuenta con una cartera minera superior a los US$ 60 mil millones, de los cuales cerca de la mitad corresponde a proyectos greenfield. Sin embargo, los retrasos regulatorios, sociales y de infraestructura están postergando la materialización de una parte importante de estas inversiones. Más allá del monto total, lo que realmente preocupa es el costo de oportunidad. Cada año de retraso implica postergar empleo, exportaciones, canon, infraestructura y encadenamientos productivos.
Desde la perspectiva de la banca, el costo de no activar oportunamente esta cartera va más allá de la inversión minera en sí misma. Significa perder crecimiento económico, generación de empleo, recaudación fiscal y oportunidades para desarrollar cadenas de suministro locales. En un contexto de precios favorables para el cobre y de fuerte demanda asociada a la transición energética, cada año de retraso representa una oportunidad perdida para capturar valor y consolidar la posición del Perú como destino líder de inversión minera. Nuestro desafío no es la falta de recursos geológicos ni de interés inversionista. El reto es transformar la cartera potencial en proyectos en construcción y producción.
El factor “permisología”
Las demoras en los permisos no solo retrasan el desarrollo de una mina, sino que impactan directamente en su estructuración financiera. Desde el punto de vista de la banca, ¿cómo afecta la “permisología” a la “bancabilidad” de los proyectos en el Perú y qué medidas concretas debería adoptar el nuevo gobierno para agilizar estos plazos y reducir el costo del capital?
La “permisología” es hoy uno de los factores más relevantes para la “bancabilidad” de los proyectos mineros en el Perú. Desde la perspectiva financiera, un proyecto no solo debe tener recursos minerales, reservas y costos competitivos; también debe demostrar que puede avanzar de manera predecible en la obtención de permisos ambientales, sociales y operativos.
La falta de visibilidad sobre los plazos regulatorios incrementa el riesgo de ejecución y afecta directamente el retorno esperado de los inversionistas y financiadores. En los análisis de riesgo crediticio, la obtención oportuna de permisos es considerada un requisito fundamental para asegurar la continuidad y viabilidad del proyecto. Cuando los procesos de autorización se extienden más allá de lo previsto, los proyectos enfrentan mayores costos financieros debido a la inmovilización de capital, el incremento de gastos de desarrollo, la pérdida de oportunidades de mercado y una mayor incertidumbre sobre los flujos futuros.
Esto puede traducirse en mayores exigencias de capital propio, condiciones de financiamiento más restrictivas o, en algunos casos, en la postergación de decisiones de inversión. Para la banca, la predictibilidad de los flujos es tan importante como la rentabilidad, porque reduce el riesgo y, por ende, el costo del capital.
Por ello, el próximo gobierno debería priorizar una agenda de simplificación regulatoria sin reducir los estándares ambientales y sociales. Algunas medidas concretas serían: implementar una ventanilla que integre a todas las entidades involucradas en la evaluación de permisos; establecer plazos máximos y vinculantes para las aprobaciones; y promover mecanismos de coordinación temprana entre Estado, empresa y comunidades.
Créditos verdes
En 2024, el BCP estructuró su primer crédito vinculado a la sostenibilidad con Compañía de Minas Buenaventura. Desde entonces, ¿cómo ha evolucionado la adopción de este tipo de financiamiento en la industria minera peruana y qué condiciones o incentivos hacen falta para que más empresas se sumen a esta tendencia?
El financiamiento sostenible en minería ha venido ganando relevancia y apetito a medida que las compañías incorporan metas ambientales y sociales cada vez más exigentes dentro de su estrategia de negocio. Para que más empresas adopten este tipo de estructuras, es fundamental contar con indicadores ESG materiales, medibles y verificables, así como con un compromiso claro de la alta dirección. A medida que la sostenibilidad se consolida como un factor clave de competitividad y acceso a capital, esperamos que este tipo de financiamiento siga ganando espacio dentro de la industria minera peruana.



