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“El Perú deber ser más competitivo y eficiente para atraer más inversión privada”

Para Roque Benavides, presidente del Directorio de Buenaventura, el país puede aprovechar el potencial de la minería para promover el empleo, la producción y el desarrollo descentralizado.

Roque Benavides - Buenaventura
Sin categoría 02/05/2021

En conversación con Desde Adentro, Roque Benavides, presidente de Compañía de Minas Buenaventura, habló sobre la empresa que fundó su padre, con miras a su 68° aniversario, y el panorama de la industria minera nacional.

Desde su fundación, ¿cuáles son los valores que guían a Buenaventura?
La mística es un aspecto fundamental en las organizaciones y en las personas. Hacemos un gran esfuerzo por mantener la mística de nuestro fundador Alberto Benavides de la Quintana y de quienes lo acompañaron en su momento. La vocación minera de Buenaventura es clarísima, pero también es fundamental resaltar esta disposición por la exploración y la geología. Asimismo, debemos resaltar principios como la seguridad, la eficiencia y la rentabilidad, que deben acompañar al bienestar de nuestros trabajadores y la generación de puestos de trabajo.

Buenaventura empieza con Julcani, en 1953.
Para nosotros y nuestra mística, Julcani tiene una especial relevancia. Fue la mina con la que empezó mi padre en el año 1952, ya que él fue arrendatario durante el primer año. Él esperaba que los dueños de la mina le extendieran el arrendamiento, pero al no hacerlo, lo forzaron a constituir una nueva empresa. Así comenzó todo.

¿Cómo les va a las unidades productivas de Buenaventura cerca de Julcani?
Hemos operado tres minas en Huancavelica. Recuperada la vendimos; en Huaytará se agotaron las reservas, y Julcani es una mina muy peculiar, pues tiene vetas muy angostas. Sin embargo, estamos produciendo por encima de un millón y medio de onzas de plata. Julcani es una mina escuela, pero también es una demostración de que la tecnología puede aplicarse a las operaciones más pequeñas.

¿Cómo van las demás unidades productivas?
En Arequipa tenemos dos operaciones directas: la mina de Orcopampa en Castilla y la mina Tambomayo, en Caylloma. Además, contamos con una participación muy importante de 20% en accionariado de Cerro Verde. Y tuvimos una operación en la mina Ishihuinca en Caravelí. En los límites de Lima con Cerro de Pasco, tenemos la mina Uchucchacua, a la que mi padre llegó cuando aún no había carretera. Él tuvo que llegar en mula al pueblo de Oyón, donde está el yacimiento. Hoy día se está asfaltando la carretera. La mina se ha ido expandiendo y hemos encontrado más mineral. Ahora tenemos un importante proyecto llamado Yumpaq, que es la continuación geológica de la mina. Estamos trabajando para desarrollar esa parte que se integrará a Uchucchacua. También tenemos una participación en El Brocal y, recientemente, hemos adquirido una participación minoritaria en Tinka Resources.

¿Cómo les va en Cajamarca y en el sur?
En Cajamarca tenemos operaciones como la Zanja y Tantahuatay, de tajo abierto. Y, por supuesto, una propiedad muy importante para nosotros es nuestra participación de 43.65% en la mina Yanacocha, que ha marcado un hito en la historia minera del Perú. También tuvimos la mina Colquirrumi, que está en un plan de cierre muy ordenado y es un ejemplo de cómo se debe cuidar el medioambiente al cerrar una mina. Aparte de eso, en Apurímac tenemos la exploración del yacimiento de cobre Trapiche. Mientras que, en Moquegua, tenemos al proyecto San Gabriel, en la zona de Ichuña. Esperamos poder desarrollar este proyecto y que sea un yacimiento esencialmente productor de oro.

¿Qué pasa con Yanacocha Sulfuros?
Tendremos la aplicación de las mejores tecnologías, gracias a Newmont. Actualmente, se ha acabado esencialmente la parte de la capa de óxidos que contenía oro. Ahora, nos toca el desarrollo de los sulfuros de cobre, que se encuentran en profundidad y no ampliarán la huella ambiental que se hizo para los tajos abiertos donde se explotó el oro. La tecnología que se utilizará, seguramente en el aspecto metalúrgico, tendrá que ver con autoclaves o lixiviación con presión atmosférica, que de igual forma se estudiará. Se necesita aplicar la mejor tecnología para que sea lo más rentable posible. Estamos dando mayor extensión de vida a la mina y que así justifique más puestos de trabajo durante mayor tiempo. Si logramos sacar adelante este proyecto, seguramente tendremos minería en Yanacocha para los próximos 30 o 40 años. Tenemos que ir aplicando nuevos procesos y tecnologías para permitir una mayor rentabilidad.

La producción de oro ha caído en los últimos años. ¿Cuál es el esfuerzo que se debe hacer para impulsar la exploración minera?
Hay que entender, a veces nos olvidamos, que las empresas están hechas por personas. El factor humano es fundamental. En el caso de Buenaventura, mi padre tenía una vocación de geólogo y fue un ilustre profesional. Esa vocación por la exploración es la que marca el derrotero de Buenaventura. Soy de los que cree que el círculo virtuoso de la minería comienza con la exploración. Cuando hay suerte, tecnología y mucho trabajo, hay descubrimientos que generan un trabajo de ingeniería y la construcción de proyectos. Finalmente, debe existir una eficiencia operativa de costos competitivos con sostenibilidad. En Buenaventura trabajamos bajo un enfoque de responsabilidad social compartida y sostenibilidad desde hace muchos años. No se trata de una moda. Creemos que debe existir un equilibrio entre el cuidado del ambiente, el desarrollo económico y el progreso social.

Después de Yanacocha, ¿qué pasará con la minería aurífera nacional?
Hay minas que podrían estar operando en el Perú, pero evidentemente ha faltado exploración. La exploración de oro es algo distinta a la de los grandes yacimientos de cobre. Sin embargo, creo que aún tenemos un gran potencial para descubrir yacimientos de oro y otros metales. Es importante recordar que todos los yacimientos que se conocen en el Perú y están en explotación tienen afloramientos en superficie. No se han descubierto aún yacimientos en profundidad. Con nuevas tecnologías, tendremos mejores oportunidades de encontrar más yacimientos de oro.

En los próximos meses entrarán en producción los proyectos Mina Justa y Quellaveco. ¿Igualaremos a Chile como primer productor mundial de cobre?
Hoy producimos 50% de lo que produce Chile. Sin embargo, tenemos muchos más proyectos que ellos. Deberíamos tener como meta ganarle a Chile, pero, además, generar sinergias con ellos para atraer inversiones que puedan generar mayor valor agregado al mineral en la región. De igual manera debemos pensar en la producción de zinc, plomo, plata y oro. El valor agregado no es solamente la trasformación del metal en productos industriales, sino la integración con el resto de la economía. Por eso insisto en que el centralismo, uno de los grandes males del país, puede ser derrotado con mayor desarrollo económico en el campo minero.

¿Qué perdemos al no aprovechar la favorable coyuntura de los precios de los metales?
Estamos perdiendo una gran oportunidad. Con el potencial que tenemos, tener paralizados varios proyectos importantes de cobre que podrían estar en producción, no nos favorece. El cobre está con tan buenos precios porque es el metal del cuidado del ambiente. Cada vez se utilizan más los vehículos eléctricos y, por ende, se consume más cobre. ¿Por qué hay demanda en pandemia? Porque China sigue creciendo. El cobre es el metal de la infraestructura y de las energías renovables, para los paneles solares, por ejemplo.

¿Qué está provocando que el Perú pierda atractivo para las inversiones privadas en minería?
Es importante que nos comparemos con otros países para ver nuestro nivel de competitividad en la atracción de la inversión privada. Los factores a tener en cuenta son el potencial geológico, la legislación tributaria, la conflictividad social y el burocratismo. Debemos ser más competitivos y más eficientes para atraer más inversión. La inversión genera puestos de trabajo, producción e impuestos con los que se apoya al desarrollo del país. El Perú, lamentablemente, en los últimos años, ha ido perdiendo competitividad y se ha convertido en un país muy burocrático. La “permisología” es una traba y no solo en minería. Debemos hacer un esfuerzo por simplificar todo. La política tributaria del Perú también está impactando en las inversiones. Muchas personas creen que se trata de gravar a la inversión extranjera, pero en el Perú el porcentaje de inversiones nacionales es mucho mayor. Los peruanos merecemos tener un mejor ambiente para la inversión. Además, son preocupantes las propuestas de Perú Libre de incrementar el impuesto a la renta del 30% al 70% y además de estatizar o nacionalizar la minería, que es la columna vertebral de la economía nacional. Eso espantaría a la inversión minera y de otros sectores. Los mercados internacionales ya se están poniendo alertas ante tal escenario, pues habría un recorte en la oferta mundial de cobre, en la que el Perú aporta más del 10%. Es evidente que en un contexto como ese las empresas mineras no podrían operar y tendrían que cerrar o mantenerse congeladas. De ocurrir esto, Chile sería el principal beneficiado.

¿Cuál sería la receta para reactivar la economía y asegurar una mayor competitividad en la minería?
Promover la inversión es clave. Genera puestos de trabajo y más producción. La inversión privada termina generando encadenamientos con otros sectores, y eso promueve la descentralización del país.