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Raúl Jacob: “Hay que dejar que la minería haga su trabajo”

El presidente de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), Raúl Jacob, analiza y reflexiona sobre la situación actual del sector minero, el impacto de las normativas laborales y las posibilidades de concretar los próximos proyectos mineros en cartera.

Raúl Jacob presidente de la SNMPE

El presidente de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), Raúl Jacob, analiza y reflexiona sobre la situación actual del sector minero, el impacto de las normativas laborales y las posibilidades de concretar los próximos proyectos mineros en cartera.

Uno de los grandes proyectos mineros en Perú es Quellaveco, de Anglo American, pero ¿qué viene después de este proyecto?

Este año tenemos la buena noticia del inicio de operaciones de Quellaveco, que ha requerido una inversión que supera los US$ 5 mil millones y ya ha entrado en lo que sería una “marcha blanca”. Quellaveco va a ser un hito importante en la minería peruana porque aumentará la producción minera del país en un 9% y va a tener un impacto importante también en las exportaciones. Antes, podíamos ver un proyecto detrás de otro, la expansión de Cerro Verde, por ejemplo, luego la expansión de Toquepala, por sobre los US$ 1,000 millones, y de esta forma se garantizaba una continuidad muy importante para mantener empleada a una masa laboral especializada, que muchas veces pasaba de un proyecto a otro. Esa dinámica la hemos perdido. Ahora, se hacen inversiones de reemplazo y mantenimiento y, claro, también de crecimiento mediante expansión de las actuales operaciones. Lo que se necesita es retomar el ritmo de crecimiento y desarrollo que hemos tenido en el pasado, y mientras no se tengan buenas señales del lado del Gobierno va a ser muy difícil que esto ocurra, ya que las inversiones requieren de un clima de tranquilidad y claridad en las reglas.

El Perú tiene una cartera de proyectos mineros listos para ejecutarse durante la próxima década. ¿Qué proyectos mineros en cartera considera claves que sigan adelante?

Por ejemplo, San Gabriel, un proyecto Compañía de Minas Buenaventura, en Moquegua. Se ha suspendido por problemas de carácter social. Estos problemas podrían solucionarse con una acción decidida del Gobierno que trabaje con la comunidad y la compañía. Está Las Bambas, que tiene al tajo de Chalcobamba, en Apurímac. Si uno mira la planta de Las Bambas, está más o menos a la mitad de su capacidad de producción. Con este segundo tajo, el de Chalcobamba, se podría retomar el nivel de producción a plena capacidad y eso tiene un impacto fortísimo en el desarrollo del país mediante exportaciones, empleo directo e indirecto, e impuestos. Tenemos Corani, un proyecto que viene desarrollando Bear Creek, y que necesita cierto apoyo de inversionistas, recursos, para ir adelante. No está en una locación complicada ni con conflictos. Eso lo hace un proyecto con mejores posibilidades. Luego, Magistral [de Nexa]; la Optimización Inmaculada, de Ares, que es del grupo Hochschild; la Planta de Cobre de Río Seco también podría ir adelante si se dan las condiciones; y no olvidarnos del proyecto de Newmont para producir cobre a partir de sulfuros en Yanacocha y de Tía María, que puede ser la gran locomotora del desarrollo de Arequipa. Si estos ya se hubieran llevado adelante tendríamos otra situación, de una recaudación mucho mayor y más sólida, porque al bajar precio de los metales habría una base mayor de producción que seguiría pagando impuestos. Hay una cartera amplia de posibilidades, pero lo que se necesita es recuperar ese espíritu de ir adelante con la producción y volver a encaminarnos.

Dadas la conflictividad social y las nuevas normas que ha emprendido el Gobierno en el sector laboral, ¿están dadas las condiciones para volver a encaminarnos? 

A nivel macroeconómico, finalmente, las cuentas del Gobierno están razonablemente bajo control y la estabilidad monetaria cuenta con la independencia del Banco Central de Reserva del Perú, que nos permite pensar que se hará el esfuerzo que corresponde para controlar la inflación y llevar la economía en orden. Pero, por el lado de las disposiciones en el ámbito laboral, con las restricciones a la tercerización y en el ámbito sindical, respecto de las nuevas normas de las relaciones laborales colectivas que han salido en los últimos tres meses, son realmente de gran preocupación. Lamentablemente, durante el actual Gobierno, hemos dado pasos en la dirección contraria al desarrollo nacional, al implementar ideas equivocadas respecto del mercado laboral. 

¿Cómo afectaría la tercerización al sector minero?

Responderé con un ejemplo. Una empresa minera que tiene un consumo de energía grande necesita hacer mantenimiento a las torres de alta tensión dentro de la operación minera. Pero, para eso, no necesita tener una cuadrilla de 20 o 30 personas todo el tiempo en la compañía, sino que la necesita una o dos semanas al año. Ese grupo de personas realiza un trabajo muy especializado, bien pagado, y pueden venir luego de haber hecho un trabajo similar en otras partes. Lo mismo podríamos decir del mantenimiento de los molinos dentro de las minas. Hay una serie de labores que se hacen tercerizadas por especialización y no se le está sacando la vuelta a la legislación laboral, sino que, al contrario, la persona incluso va a ganar más trabajando en una determinada actividad especializada que siendo parte de una compañía donde no va a tener tanto trabajo. En otros países donde se han tomado medidas de este tipo se ve que la fuerza laboral cae hasta en un 30% en las actividades que supuestamente se querían beneficiar. Esta medida en vez ser favorable para la población y para los trabajadores, es una moledora de empleos.

Respecto de las normas sobre relaciones laborales colectivas, ¿cómo podrían impactar en la economía? 

Son una gran preocupación, porque va a generar una trabazón total del sistema económico. Se van a formar un montón de sindicatos con reglas que ya se habían dejado de lado. Por ejemplo, hasta antes de estos cambios, si un sindicato entraba en huelga, los miembros tenían la potestad de trabajar o no trabajar. Ahora, si en un sindicato de mil personas 900 quieren irse a la huelga y 100 deciden trabajar, la nueva norma elimina el derecho de no hacer la huelga. Se está inclinando la cancha de manera exagerada a favor de los sindicatos. Si un sindicato se declara en huelga y pasan tres días sin que las autoridades indiquen si es legal o no, se considera legal inmediatamente. Eso fuerza a que, por cualquier razón, se quiera paralizar una actividad. El gran problema de esto es que el grueso de la población va a salir perdiendo, la gente que está en los sindicatos es una minoría. Hoy tenemos 180 mil personas sindicalizadas y la Población Económicamente Activa peruana es de 20 millones de personas. Estamos hablando del 1% de la PEA. El gran problema es que se van a frenar una serie de actividades.

Ahora, con el fin de impulsar las inversiones y mejorar el clima de negocios ¿qué tareas considera que le corresponden al Estado y cuáles al sector privado?

El Estado debe de hacer un esfuerzo para mejorar el ritmo de ejecución de las inversiones públicas, y para ello siempre va a tener la posibilidad de que el sector privado lo acompañe a través de distintos mecanismos. Uno de ellos, que vemos con muy buenos ojos, es el de Obras por Impuestos, porque permite adelantar la inversión en zonas donde el Estado no ha operado como corresponde. El Estado también debería ver la forma de hacer inversiones sanas, pero tenemos cerca de 1,400 inversiones públicas paralizadas, colegios u hospitales que no se terminan. Pero más importante que el gasto es el servicio que debería dar este activo público. Un colegio nuevo tiene gran impacto, al igual que un hospital. Ahí están las grandes oportunidades. El sector privado puede apoyar en esa parte, pero, además, no debe rehuir su responsabilidad en las zonas donde opera. 

¿Cómo podría beneficiar al sector minero, al país y la ciudadanía en general la puesta en valor de los proyectos mineros en cartera?

Perú tiene una cartera de US$ 53 mil millones en inversiones mineras y que tendrían un impacto fortísimo sobre el país. Si se desarrolla toda, se estima que se generarían 2 millones de puestos de trabajo en total. Las cuentas fiscales tendrían una mejora sustancial. El presupuesto público podría subir en 50%, un monto altísimo que permitiría atender una gran cantidad de necesidades de la población menos favorecida. Hay más o menos US$ 20 mil millones [en inversiones] que podrían estar listos para salir adelante si se dan las condiciones más adecuadas. Las minas están en los lugares más remotos y, por lo tanto, hay que dotar a esos lugares donde está el yacimiento minero de todo un ecosistema, en el sentido económico, de soporte. Donde está Antamina, a más de 4 mil metros de altura, tiene que haber facilidades de alimentación, de salud, de vivienda, de transporte, para mencionar algunos, pero también servicios de ingeniería de alta calidad, todo con muy buenos sueldos. Todo un ecosistema. Entonces, si cuando empecé a trabajar hace más de 30 años en el sector minero, por cada puesto de trabajo directo se generaban cuatro puestos en el resto de la economía y, hoy en día, por cada puesto fijo se generan ocho puestos de trabajo; si seguimos adelante, el número puede aumentar, porque la minería puede ser la gran locomotora del Perú si se le deja hacer su trabajo, que es desarrollar estos US$ 53 mil millones en proyectos.