“Son los campamentos en donde viven personas trabajadoras, es el lugar más maravilloso al que alguien podría ir”. Con estas palabras, la adolescente Lidia Apaza Gonzales describe una fotografía suya que retrata el paisaje de Coasa, distrito de la provincia de Carabaya, y que resultó ganadora del Programa Educativo Martín Chambi 2025, organizado por la Asociación Martín Chambi, con el respaldo de Minsur.
Se trata de una iniciativa que por tercer año consecutivo busca difundir la vida y obra de Martín Chambi Jiménez —uno de los fotógrafos peruanos más célebres— entre jóvenes de zonas andinas, así como promover el arte fotográfico como “herramienta de expresión, identidad y valoración de su entorno, tal como lo hacía el propio maestro”, según explica Roberto Chambi, presidente de la Asociación Martín Chambi y nieto del reconocido artista.
Volver al terruño
El programa del año pasado fue más que especial ya que el lugar elegido fue Coasa, la tierra que vio nacer al pionero de la fotografía de retrato en el Perú y donde, al igual que Lidia Apaza, hace más de 120 años Martín Chambi tuvo su primer encuentro con la fotografía, específicamente a orillas del río Inambari, cerca de la frontera con Madre de Dios. Con tan solo 14 años Chambi fue a trabajar en la mina de oro de Santo Domingo y conoció a dos fotógrafos ingleses, quienes les enseñaron el funcionamiento de una cámara fotográfica, despertando así su pasión por la fotografía.
En esta edición, un total de 28 alumnos de cuarto de secundaria del colegio Martín Jerónimo Chambi Jiménez, asistieron a 10 talleres donde aprendieron sobre técnicas fotográficas, la vida y obra del maestro Chambi y tradiciones locales de Coasa y sus alrededores. El programa culminó el pasado noviembre, con una exposición de 38 fotografías tomadas por los estudiantes durante el taller e imágenes emblemáticas de Martín Chambi, con especial énfasis en vistas de Coasa y Puno.
“Hicimos un diagnóstico de la localidad y, como en casos anteriores, no hubo otra opción que utilizar los teléfonos celulares. Todos los alumnos tomaron fotos con sus teléfonos celulares, uno mejor que otro, pero es la herramienta que tenemos hoy en día”, explica Roberto Chambi.
No obstante, el uso del celular no ha sido una barrera para que los escolares coaseños capten la esencia del estilo fotográfico de Martín Chambi. “En algunas de las imágenes he visto fotografías tipo retrato o de grupos que han sido inspiradas en las que hizo Chambi, porque él ha hecho muchas de estas y con muy buen manejo de la luz. Otras, de paisajes, montañas, también. Hay mucha creatividad y, lo que valoro mucho, es la inocencia propia de los jóvenes que han puesto en los textos de cada fotografía”, dice el nieto de Martín Chambi.
Llevar estos talleres a zonas remotas altoandinas no es tarea fácil. En esta tercera edición, Uriel Montúfar (coordinador del programa), junto a los talleristas Gaby Cárdenas, Carlos Álvarez y Wilberth Apaza viajaban todas las semanas a Coasa con un día de anticipación para llevar a cabo las sesiones.
“Coasa es una localidad alejada, [está] a cuatro horas de Juliaca. La logística no ayuda mucho, pero afortunadamente el colegio y la UGEL de la zona tuvieron mucha disposición para recibirnos. Incluso, nos dieron una hora dentro del horario de clases para dictar los talleres. El apoyo de Minsur ha sido también muy importante, porque no fue algo simbólico, sino que la empresa realmente se ha involucrado de forma comprometida en la educación de los chicos”, cuenta Chambi.
En ese sentido, Minsur saludó el impacto del programa educativo al promover la fotografía como herramienta de expresión y conexión cultural entre los estudiantes de Coasa. “De esta manera, ayudamos a fortalecer su identidad a través de una experiencia cercana, creativa e inspiradora que combina técnica fotográfica, exploración territorial y narrativa visual. Tras revisar su excelente trabajo, reafirmamos que la fotografía es un lenguaje poderoso y vivo que, en las manos de los jóvenes herederos de Martín Chambi, se transforma en un vehículo de asombro, descubrimiento y reencuentro”, expresó Gonzalo Quijandría, Vicepresidente de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad en Minsur.
Despertar el amor por la fotografía es todo un reto, especialmente en una zona compleja en la que predomina la minería ilegal y donde muchos alumnos reparten su tiempo entre la escuela y el trabajo en esta actividad, así como el mismo Martín Chambi lo hizo en su momento.
“Hemos hecho una encuesta y, a decir verdad, muy pocos manifiestan que van a tomar un camino por la vida artística. La mayoría escogió oficios prácticos, como la minería propia de la zona; otros, polidocencia o comerciantes, porque la zona es un puerto de ingreso a la selva y hay mucho comercio. Son muy jóvenes y esperamos que por lo menos uno o dos sigan este camino artístico y creativo en su vida, no necesariamente en la fotografía, pero tal vez en otro tipo de arte”, expresa Roberto Chambi.
El futuro del programa
Con esta tercera edición, ya son cerca de 100 escolares que han accedido al Programa Educativo Martín Chambi desde que la asociación lo lanzó en el 2023, en un colegio de Fe y Alegría en el distrito de Andahuaylillas, al sur de Cusco.
Posteriormente, en el 2024, el programa se replicó en una localidad apartada, al pie del Nevado Ausangate, en el distrito de Ocongate, también en Cusco. “Esa fue una experiencia muy buena porque era un colegio rural donde, así como en Coasa, los chicos también trabajaban, pero en el campo. Apoyaban a sus familias, eran básicamente agricultores y produjeron muy buena fotografía”, relata Roberto Chambi.
Para este 2026, la asociación tiene en la mira a Arequipa como sede para la nueva edición. “Esta es una ciudad a la que Martín Chambi le debe mucho. Otra opción sería otra localidad en Puno donde nos recibieron también y quieren mucho a [Martín] Chambi. Estamos evaluando varias posibilidades”, dice el presidente de la asociación.
Cualquiera que sea el lugar elegido, lo cierto es que la motivación sigue siendo la misma: acercar la obra de Martín Chambi que sigue más vigente que nunca.
“Hoy en día tenemos imágenes muy inmediatas por todos lados, pero hay una creciente tendencia de hacer retratos mucho más pensados, incluso con la tecnología actual. Se quiere retratar de una manera más reflexiva, como lo hacía el maestro Chambi. Tenemos la esperanza de haber sembrado semillas que a futuro ayuden a estos jóvenes. Incluso siendo profesionales, técnicos o comerciantes, siempre deben tener algo de arte en su vida”, concluye Roberto Chambi.



