Ante la creciente demanda global del cobre, mineral crítico necesario para la transición energética, la electrificación y las nuevas tecnologías, la discusión sobre cómo generar mayor valor agregado a partir de este recurso resurge, especialmente en una coyuntura en que el precio del mineral rojo pasa por un buen momento.
No obstante, procesar el concentrado de cobre —el principal producto de exportación del país— no es una tarea sencilla. Es así que, durante el side event “¿Es posible seguir multiplicando el valor agregado en la cadena de valor minera? El desafío de la metalurgia y manufactura de cobre en Chile y Perú”, realizado en el marco del SIMPOSIO – XVI Encuentro Internacional de Minería, expertos internacionales analizaron las oportunidades y limitaciones que enfrentan ambos países para avanzar hacia una mayor industrialización del cobre, coincidiendo que en que el desarrollo de nuevas fundiciones depende de una combinación de factores que pocas veces se presentan simultáneamente.
El “trilema” de las fundiciones
Sebastián Gatica, consultor senior de CRU, explicó que cualquier proyecto de fundición o refinería debe superar un complejo “trilema”, compuesto por tres requisitos fundamentales: viabilidad económica, resiliencia y sostenibilidad.
La viabilidad económica, según Gatica, implica que la inversión sea rentable en un negocio que puede requerir desembolsos cercanos a los US$ 2,000 millones para una sola fundición. La resiliencia exige contar con suficiente suministro de concentrados y capacidad para soportar los ciclos de precios de los minerales. Y la sostenibilidad demanda cumplir estándares ambientales y sociales cada vez más exigentes.
“Hay pocos proyectos que logran cumplir simultáneamente estas tres características”, señaló Gatica.
De acuerdo con Gatica, los países que están en vías de desarrollo, como Chile y el Perú, pueden desarrollar industrias de fundición, “pero tienen que existir condiciones necesarias para ello”.
Por su lado, para Juan Carlos Guajardo, director ejecutivo de Plusmining, el debate debe abordarse desde una perspectiva pragmática y no ideológica.
A juicio del especialista chileno, si bien la sola existencia de recursos minerales no garantiza el desarrollo de industrias “aguas abajo”, tampoco es correcto asumir que agregar valor localmente es imposible. “El nuevo contexto geopolítico y los esfuerzos de diversos países por diversificar sus cadenas de suministro abren oportunidades que hace algunos años no existían”, refirió Guajardo.
Sin embargo, advirtió que una fundición competitiva requiere de enormes volúmenes de concentrados, infraestructura adecuada, financiamiento y condiciones que permitan recuperar no solo cobre, sino también otros minerales contenidos en las trazas de los concentrados, lo que mejora significativamente la rentabilidad del negocio.
“Cada vez va a ser más importante que las fundiciones permitan obtener una mayor cantidad de minerales contenidos en los concentrados. Eso aumenta la viabilidad económica”, afirmó el ejecutivo de Plusmining.
Más cobre, pero solo una fundición
En el Perú, pese a que la producción de concentrados de cobre ha crecido en las últimas décadas, la capacidad de fundición no se ha expandido. Muestra de esto es que hoy el país prácticamente cuenta solo con la fundición de Ilo, operada por Southern Perú, como su principal instalación metalúrgica de gran escala.
“[El Perú] ha tomado la decisión de mantener su capacidad de fundición fija, a pesar de tener precios competitivos en su fundición en Ilo”, explicó Guajardo.
Esta estrategia ha permitido aprovechar mercados internacionales para el procesamiento del mineral, pero también ha incrementado la exposición del país a la concentración de la capacidad de fundición en China.
Según explicó el especialista de CRU, las fundiciones chinas poseen ventajas estructurales tanto en costos de inversión como de operación, lo que les ha permitido dominar este segmento de la cadena de valor. Además, el país asiático también controla segmentos estratégicos en industrias como litio, aluminio y otros minerales críticos.
No obstante, esta alta concentración también ha comenzado a generar preocupación en gobiernos y empresas de todo el mundo, dada la creciente importancia de los minerales críticos para diversos procesos, están impulsando esfuerzos para diversificar las cadenas de suministro y reducir la dependencia de un solo país.
El valor de la manufactura y los proveedores
El debate sobre valor agregado va más allá de las fundiciones. Es el caso de Indeco by Nexans, empresa que fabrica cables de electrificación, logrando así la transformación industrial del cobre.
“Recibimos cátodos provenientes de minas como Southern, Cerro Verde y Marcobre, los transformamos en alambrón y, posteriormente, en cables eléctricos destinados tanto al mercado local como a la exportación. Este tipo de industrias demuestra que efectivamente podemos tener manufactura local y de muy alto nivel”, explica Luciana Ormeño, gerente de Comunicaciones Externas para Sudamérica de Indeco.
Asimismo, para los participantes del evento paralelo, el valor agregado puede expandirse al ecosistema de proveedores mineros. En ese sentido, Guajardo recordó que países mineros exitosos, como Australia, han desarrollado poderosas industrias de bienes y servicios tecnológicos asociados a la minería, generando incluso más valor económico que algunas actividades metalúrgicas.
“En Australia, por ejemplo, la industria de bienes y servicios vinculada a la minería genera alrededor de US$ 26,000 millones, mientras que las actividades de fundición, refinación y otras etapas intermedias de la cadena representan cerca de US$ 10,000 millones. Han logrado crear dos o tres veces más valor a través de proveedores, tecnología y servicios especializados que mediante la propia actividad metalúrgica. Muchas veces en el Perú y Chile perdemos de vista ese potencial porque concentramos el debate únicamente en la industrialización del mineral”, concluyó Juan Carlos Guajardo.



