El Ministerio de Energía y Minas (MINEM) presentó recientemente la Cartera de Proyectos de Inversión Minera 2026. El documento contempla un total de 66 proyectos distribuidos en 19 departamentos del país, sumando una inversión global estimada de US$ 64,075 millones.
Detrás de esta gran cifra global, los datos de la cartera revelan algunos factores clave que podrían definir el rumbo de la minería peruana en los próximos años.
El cobre: un metal indiscutible
De los 66 proyectos registrados, la gran apuesta del Perú está firmemente orientada a consolidar su posición como productor global de cobre, un mineral crítico para la transición energética.
Seis megaproyectos de cobre representan las inversiones más cuantiosas de la cartera (25% del total): El Galeno (Cajamarca), con US$ 3,500 millones; Río Blanco (Piura), US$ 2,792 millones; Los Chancas (Apurímac), US$ 2,600 millones; Michiquillay (Cajamarca), US$ 2,500 millones; Yanacocha Sulfuros (Cajamarca), US$ 2,500 millones; y Optimización Cerro Verde (Arequipa), US$ 2,100 millones.
A estos se suman proyectos de gran envergadura en otros metales, como el proyecto de oro Conga (Cajamarca) con US$ 4,800 millones, y Hierro Apurímac, con US$ 2,900 millones.
Por otro lado, la distribución territorial del portafolio evidencia que el desarrollo minero del país se sostiene sobre dos grandes bloques geográficos: Al norte, Cajamarca y Áncash se posicionan como las región con mayor potencial de inversión acumulada.
En el sur está el corredor Apurímac-Cusco-Arequipa, que mantiene un protagonismo histórico con proyectos clave, liderados por Trapiche, Los Chancas, Tía María, entre otros.
Contar con una cartera de US$ 64,075 millones demuestra que el atractivo geológico del Perú sigue intacto. No obstante, como coinciden diferentes expertos, el principal reto del sector no es consignar proyectos, sino destrabarlos para que se ejecuten, siendo la predictibilidad regulatoria y la eficiencia del Estado para reducir la ‘permisología’ algunos de los principales retos.




