A más de 4,000 metros sobre el nivel del mar, en el distrito puneño de Antauta, la unidad minera de Minsur, San Rafael, ha dado cuenta de grandes transformaciones durante los últimos 49 años. Este mes, la mina de estaño cumple un año más de operaciones y en Desde Adentro damos cuenta de su constante evolución.
Para Gianflavio Carozzi, vicepresidente de Operaciones de Minsur, esa capacidad de evolucionar es precisamente una de las razones que explica la vigencia de San Rafael. “Ha sido una combinación de visión de largo plazo, disciplina en la ejecución y capacidad de adaptación”, comenta.
San Rafael inició operaciones en 1977 y, durante sus primeros años, el cobre tuvo un papel importante en su producción. No obstante, el avance de las exploraciones y el mayor conocimiento del yacimiento fueron modificando progresivamente ese escenario.
Así, el estaño ganó protagonismo hasta convertirse en el único metal producido por la operación. Esa transformación marcó el inicio de una nueva historia para la mina, que terminó consolidándose como una de las principales productoras de estaño del mundo.
Una operación más tecnificada
Mantener esa posición ha requerido encontrar nuevas formas de extraer, procesar y aprovechar el mineral. Una muestra de ello es la incorporación del Ore Sorting, tecnología que utiliza sensores para clasificar el mineral antes de su procesamiento y permite optimizar la recuperación y el aprovechamiento de los recursos.
“San Rafael ha evolucionado desde un modelo tradicional de procesamiento hacia una operación cada vez más tecnificada, donde la innovación y el uso de información son elementos centrales para la toma de decisiones”, explica Carozzi.
La operación también ha desarrollado una cultura de mejora continua que genera cientos de iniciativas de optimización cada año. La siguiente etapa, según Gianflavio Carozzi, estará marcada por una mayor digitalización de la operación, inteligencia artificial, analítica avanzada y monitoreo en tiempo real, herramientas que permitirán operar de manera más segura, eficiente y predictiva.
Otro hito en el campo de la innovación de San Rafael es la Planta B2, la cual permite recuperar estaño contenido en antiguos relaves de la mina, consolidándose como un referente de economía circular en minería.
El estaño y las industrias del futuro
Hoy el estaño cumple un rol clave en la economía moderna y San Rafael, al ser uno de los principales productores de este mineral, cobra mayor relevancia.
Y es que el estaño está presente en semiconductores, dispositivos electrónicos, centros de datos, energías renovables y vehículos eléctricos, sectores que, según Carozzi, continuarán creciendo durante las próximas décadas.
“Como segundo productor mundial de estaño refinado, Minsur contribuye a abastecer de manera responsable cadenas globales de suministro fundamentales para la transformación digital y la transición energética. Esto posiciona al Perú como un actor estratégico en industrias de alto valor agregado y relevancia global”, refiere el ejecutivo de la compañía minera.
Una relación que también ha evolucionado
Después de 49 años de presencia en Puno, la relación con las comunidades del entorno de San Rafael también ha evolucionado.
Actualmente, la compañía cuenta con espacios permanentes de relacionamiento con las comunidades y promueve iniciativas orientadas a cerrar brechas y fortalecer capacidades locales.
Entre las iniciativas, destacan los proyectos de ampliación de redes de agua y saneamiento en Antauta, programas de mejoramiento de vivienda y la construcción del Hospital de Azángaro, mediante Obras por Impuestos. La inversión social, explica, se concentra principalmente en salud, educación e infraestructura.
“El principal aprendizaje [de San Rafael para la minería peruana] es que la sostenibilidad de una operación minera depende tanto de la excelencia operativa como de la capacidad de construir relaciones de largo plazo. Cuando empresa, Estado y comunidades trabajan de manera articulada, se genera valor sostenible para todos”, afirma Carozzi.
Explorar para seguir creciendo
El potencial geológico de Antauta es una de las principales oportunidades para extender la vida útil de la operación. La estrategia de exploración ya está dando resultados: en 2025 se logró una incorporación récord de recursos minerales en San Rafael, fortaleciendo el horizonte de la operación y confirmando que todavía existe potencial de crecimiento.
A esta estrategia se suman proyectos como Santo Domingo y San Germán, además de iniciativas como la Planta B2. “Estas alternativas amplían las posibilidades de crecimiento y refuerzan la visión de largo plazo para el negocio del estaño. Esta combinación de exploración, innovación y aprovechamiento eficiente de recursos nos permite mirar el futuro con optimismo”, indica Gianflavio Carozzi.
Asimismo, para Minsur, San Rafael representa hoy la capacidad de la minería peruana de competir bajo estándares de clase mundial, innovar de manera permanente y generar valor sostenible para las personas y los territorios donde opera.
“Para Minsur, es una muestra concreta de nuestra visión de minería responsable y de largo plazo. Para el Perú, demuestra que es posible desarrollar operaciones competitivas que generen valor económico, social y ambiental, contribuyendo además al suministro de minerales fundamentales para la transición energética y el desarrollo tecnológico global”, concluye el vicepresidente de Operaciones de la compañía.



