El Perú tiene una oportunidad concreta para recuperar el dinamismo de su actividad minera y alcanzar los US$ 10,000 millones anuales de inversión, sostuvo Roberto Maldonado, vicepresidente del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP).
El representante del IIMP señaló que el país cuenta con recursos minerales, experiencia y una demanda internacional creciente, por lo que el principal desafío es generar las condiciones necesarias para que ese potencial se desarrolle.
En ese sentido, sostuvo que se requiere avanzar en el destrabe de proyectos, la reducción de la burocracia y el fortalecimiento de la seguridad jurídica,
“La posibilidad de alcanzar niveles de inversión cercanos a los US$ 10,000 millones anuales demuestra que existe un importante espacio para crecer”, sostuvo Maldonado.
El vicepresidente del IIMP destacó además que el crecimiento de la minería peruana no debe depender exclusivamente de un solo metal.
De esta manera, remarcó que el carácter polimetálico del país constituye una de sus principales ventajas competitivas, en un contexto en el que distintos minerales vienen mostrando perspectivas favorables.
Cobre seguirá siendo estratégico
Maldonado resaltó que el cobre continuará siendo uno de los pilares de la minería peruana, debido a las perspectivas de crecimiento de su demanda mundial.
En ese escenario, consideró que el desafío del país no consiste únicamente en mantener los niveles actuales de producción, sino en crear las condiciones para que nuevos proyectos puedan desarrollarse oportunamente.
“Crecer no significa depender de un solo metal. El Perú es un país polimetálico y esa diversidad constituye una de nuestras principales ventajas”, afirmó.
Seguridad e institucionalidad
El representante del IIMP también advirtió que las oportunidades de inversión requieren de territorios seguros y una institucionalidad sólida.
Al respecto, señaló que el avance de la minería ilegal y su vinculación con actividades delictivas representan una amenaza no solo para las comunidades y empresas formales, sino también para la capacidad del Estado de ejercer control territorial.
En esa línea, planteó la necesidad de diferenciar entre los pequeños productores que buscan incorporarse a la formalidad y las organizaciones que operan deliberadamente al margen de la ley.
“El pequeño productor que quiere formalizarse necesita una ruta viable y condiciones que le permitan desarrollar su actividad dentro del marco legal”, sostuvo.
“Lo que necesitamos es generar las condiciones para que la inversión avance, la producción crezca y las actividades ilegales no sigan ganando espacio”, concluyó.
Fuente: IIMP



