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«La Ley que promueve la generación de energía de fuentes renovables no convencionales fue el cambio regulatorio más importante de los últimos 20 años»

El 2025 fue un periodo exigente para el sector eléctrico peruano, marcado por cambios regulatorios, diálogo institucional e inversiones sostenidas. Desde Adentro conversó con Walter Sciutto, presidente del Comité Sectorial Eléctrico de la SNMPE, quien analiza los avances, retos y perspectivas que dejó el año para la industria y el país.

¿Cómo evalúa el desempeño del sector Electricidad durante el 2025 y qué consideraciones clave marcaron su evolución?

El 2025 fue un año particularmente exigente para el sector eléctrico al operar en un entorno regulatorio y legislativo muy dinámico que requirió una participación muy activa y responsable para asegurar que las decisiones adoptadas fueran técnicamente sólidas y viables en la práctica.

Desde el Comité se hizo un esfuerzo importante por construir consensos entre las empresas, fortalecer una posición gremial común y participar de manera propositiva en los procesos regulatorios impulsados desde el Gobierno. En paralelo, las empresas continuaron avanzando con sus planes de inversión, tanto en infraestructura de transmisión como en nuevos proyectos de generación, con una clara tendencia a diversificar sus portafolios e incorporar energías renovables.

En el caso de la distribución eléctrica, las empresas enfrentaron exigencias crecientes para cumplir su función en contextos complejos, no siempre acompañadas de criterios proporcionales o razonables. Aun así, el sector continuó invirtiendo para garantizar la continuidad del suministro y la atención a los usuarios con un servicio de calidad.

¿Y en cuanto a la regulación?

Un hito relevante del año fue la promulgación de la Ley N.° 32249 (que modifica la Ley N.° 28832 para asegurar el desarrollo eficiente de la generación eléctrica), que fue el cambio más importante de la regulación del sector de los últimos 20 años. Si bien su aprobación marcó un avance, el impacto real dependerá de cómo se culmine su reglamentación.

Contar con una normativa clara y predecible es clave para que las inversiones se concreten y los proyectos puedan entrar en operación dentro de los plazos previstos, garantizando así un servicio eléctrico oportuno y confiable. Estos cambios deben tener como concepto tres principios fundamentales: eficiencia, para que los usuarios tengan la tarifa más competitiva; resiliencia, para contar con un sistema robusto que permita afrontar cualquier contingencia de manera segura y sin que se generan impactos en el servicio; y sostenibilidad, para contar con un sistema eficiente en este sentido.

En cuanto a los logros, ¿cuáles considera que fueron los avances más significativos?

A nivel de inversiones, el sector eléctrico ha seguido apostando por el país de manera sostenida en el último año. Según el Ministerio de Energía y Minas, durante el 2025 se instalaron 717 MW de nueva capacidad de generación, principalmente hidroeléctrica y renovable, así como más de 424 Km de nuevas líneas de transmisión.

Es meritorio resaltar también las importantes inversiones efectuadas a nivel de distribución eléctrica en el ámbito nacional, así como la ejecución de los planes de subtransmisión para atender el crecimiento de la demanda en el país.

También, en seguridad eléctrica, se impulsó la actualización de la normativa sobre Reintegros y Recuperos, hoy superada por el incremento del hurto de energía y las conexiones clandestinas, una problemática que afecta directamente la seguridad de las personas, la calidad del servicio y la sostenibilidad del sector.

Adicionalmente, se trabajó intensamente en las mesas de trabajo del Ministerio de Economía y Finanzas para la simplificación administrativa y la desregulación del sector.

Para el 2026, ¿qué desafíos considera que enfrentará el Sector Eléctrico?

Uno de los principales desafíos será asegurar que el crecimiento de la demanda esté acompañado por la infraestructura necesaria en transmisión y también en una nueva capacidad de generación. Ello será clave para consolidar una matriz más sostenible y competitiva. Por el lado de la distribución, es necesario iniciar la implementación de sistemas de medición inteligente que mejoren la calidad del servicio.

En el ámbito regulatorio, el reto pasa por contar con normas y procedimientos que acompañen los tiempos reales de los proyectos. También será clave trabajar en la simplificación de los procesos de autorizaciones de licencias, permisos ambientales y servidumbres para que la ejecución de obras de manera oportuna y sin demoras.

¿Qué estrategias considera necesarias para fortalecer la resiliencia del sector eléctrico ante posibles desafíos externos, como cambios regulatorios o la evolución del mercado energético?

La resiliencia del sector eléctrico se construye, en primer lugar, con diálogo y confianza institucional. Un intercambio permanente, transparente y técnico entre el Estado y el sector privado es clave para anticipar riesgos, corregir desviaciones y asegurar que las reglas acompañen la realidad del mercado y de los proyectos.

En segundo lugar, es fundamental mantener un sector cohesionado, con posiciones comunes y bien sustentadas, basadas en criterios técnicos y objetivos.

Finalmente, la resiliencia también pasa por contar con un sistema cada vez más robusto, además de seguir invirtiendo en la mejora continua. La transición energética, la digitalización y la evolución del mercado representan oportunidades para el sector eléctrico, siempre que existan reglas claras y una visión de largo plazo compartida. Así, el sector eléctrico podrá adaptarse a los cambios y consolidarse como un pilar fundamental para el desarrollo del país.