Proveniente de la central eólica Punta Lomitas, en Ocucaje (Ica), Anglo American se abastece de energía para su operación Quellaveco, ubicada en Moquegua convirtiéndose así en la primera mina de gran escala en el país en utilizar energía 100% renovable desde que inició operaciones comerciales en el 2022.
Quellaveco es una muestra de que la minería peruana ha comenzado a transitar hacia un nuevo modelo operativo, donde la competitividad no solo se mide en costos (la energía representa entre el 10% y el 15% del cash cost de una operación minera), o producción, sino también en la capacidad de reducir su huella de carbono. En ese camino, la transición energética se ha convertido en un eje estratégico del sector.
Asimismo, las empresas generadoras de energía se han convertido en aliadas estratégicas en los planes de descarbonización de las mineras. “La minería y la energía son sectores cada vez más interdependientes. Un caso representativo es Quellaveco, que compra el 100% de la energía eléctrica producida por nuestra central eólica Punta Lomitas. Además, otorgamos el primer certificado i-REC en gran minería en el Perú, acreditando el origen renovable del suministro”, afirma Javier Kanashiro, gerente comercial en ENGIE Energía Perú.
Trazabilidad energética
Para Irwin Frisancho, gerente Comercial de Kallpa Generación, la demanda energética del sector minero ha crecido y se ha sofisticado. Para este sector ya no se trata solo de consumir más energía, sino de requerir un suministro más confiable, competitivo, trazable y alineado con compromisos ambientales.
“Antes el foco estaba principalmente en precio, continuidad y seguridad de suministro. Hoy esos factores siguen siendo indispensables, pero se suma una exigencia creciente: contar con energía certificada como renovable, de forma que puedan reportar adecuadamente sus avances de descarbonización ante accionistas, clientes, financistas y mercados internacionales”, explica Frisancho.
En este proceso, los certificados i-REC —que permiten acreditar que la energía consumida proviene de fuentes renovables— se han consolidado como un instrumento que no solo responde a exigencias ambientales, sino también financieras, ya que demostrar un consumo energético amigable con el medio ambiente es cada vez más valorado por inversionistas, bancos y mercados internacionales.
De acuerdo con Pedro Cruz, gerente comercial de la generadora Orygen, la minería hoy cumple un rol absolutamente estratégico en la transición energética del Perú, no solo como proveedor de minerales críticos, sino también como uno de los principales impulsores de la demanda por energía renovable en el país.
“Estamos viendo cómo el sector minero exige cada vez más energía confiable, competitiva y con atributos sostenibles, lo que se refleja en el creciente uso de certificados verdes y en su compromiso por descarbonizar sus operaciones”, señala Cruz.
La demanda de energía renovable certificada es creciente. Orygen, por ejemplo, pasó de entregar 0.1 TWh de energía renovable certificada al sector minero en el 2019 a más de 1.5 TWh en el 2025. “Este avance se enmarca en un hito mayor: entre el 2019 y el 2025, hemos emitido certificados renovables por un total de 9.1 TWh, de los cuales la minería representa el 59%”, apunta el ejecutivo de Orygen.
Renovables diversificadas
El avance de las energías renovables en el suministro minero es cada vez más visible. En algunos contratos de largo plazo, la participación de estas fuentes —solar, eólica e hidroeléctrica— ya alcanza niveles mayoritarios o absolutos, como es el caso de Anglo American en Moquegua o de la mina Condestable, de Southern Peaks Mining, que desde el 2020 opera con energía 100% renovable suministrada por Statkraft Perú.
Para ello, las empresas generadoras vienen consolidando su portafolio para proveer energía libre de emisiones a las mineras. “Contamos con un portafolio renovable de 1.6 GW entre proyectos solares y eólicos, que nos permite acompañar la descarbonización de nuestros clientes. Nuestro enfoque no es solo aumentar la participación renovable, sino asegurar que esa energía se integre de forma confiable, combinándola con un portafolio diversificado que garantice suministro continuo y competitivo para todos nuestros clientes”, refiere Javier Kanashiro.
Kallpa, a su vez, cuenta con un portafolio diversificado que combina generación térmica, hidroeléctrica, solar y almacenamiento. “Esa combinación es clave porque la transición energética no se resuelve únicamente instalando más renovables, sino integrándolas de manera segura al Sistema Eléctrico Nacional (SEIN)”, explica Frisancho.
Intermitencia, el factor crítico
La transición hacia las energías renovables no convencionales plantea un desafío: garantizar la continuidad del suministro. Y es que la naturaleza intermitente de fuentes como la solar o la eólica exige soluciones complementarias para asegurar la operación 24/7 que requiere la minería.
En este contexto, el sistema eléctrico está evolucionando hacia esquemas más complejos, que combinan estas energías renovables con fuentes de respaldo —como el gas natural—, almacenamiento en baterías y sistemas avanzados de gestión de la demanda.
En esa línea, Orygen viene desarrollando proyectos híbridos como el Complejo Wayra, que integra generación eólica y solar en una misma infraestructura, optimizando la curva de producción y reduciendo la variabilidad. “A ello se suma el uso de analítica avanzada, monitoreo en tiempo real e inteligencia artificial para mantenimiento predictivo y optimización del despacho, lo que nos permite anticipar eventos, reducir restricciones y maximizar la eficiencia operativa”, remarca Pedro Cruz.
De otro lado, ENGIE evalúa el desarrollo de sistemas de almacenamiento con baterías (BESS) y nuevas tecnologías a nivel global a fin de determinar su incorporación de manera sostenible. Kallpa, en tanto, asegura ser una de las empresas pioneras en la implementación de baterías en el Perú. “La batería ubicada en la Central Kallpa (Chilca) ha permitido prestar exitosamente el servicio de regulación primaria de frecuencia, demostrando que el almacenamiento puede aportar valor real a la operación del sistema eléctrico”, señala Frisancho
Otra consideración, según los ejecutivos consultados para este artículo, es la necesidad de reforzar la operación del Sistema Eléctrico Nacional. Desde el punto de vista técnico, la intermitencia de las renovables no convencionales exige reforzar la operación del sistema. No basta con instalar nueva generación renovable; también se requiere transmisión suficiente, control de frecuencias, reserva operativa, almacenamiento y mecanismos adecuados para manejar eventuales congestiones.
“Es igualmente fundamental fortalecer el sistema de transmisión, un elemento crítico para viabilizar la expansión de renovables y garantizar una operación segura del sistema. En ese sentido, ENGIE también desarrolla esta línea de negocio, bajo una comprensión integral de las necesidades del sector energético”, destaca Kanashiro.
La minería como habilitadora
La minería se ha consolidado como uno de los principales consumidores de electricidad de largo plazo: en el 2023 el sector minero metalúrgico concentró el 35.2% del consumo eléctrico nacional y su demanda ha registrado el mayor crecimiento en la última década. Este crecimiento, según Kanashiro, no ha estado impulsado principalmente por el ingreso de nuevos proyectos mineros, sino por ampliaciones de operaciones existentes, incrementos de capacidad productiva y mayores requerimientos energéticos de las operaciones.
No obstante, todo apunta a que la demanda seguirá creciendo. En el 2026, el SEIN registró una demanda máxima histórica superior a los 8,200 MW, y se proyecta que entre el 2027 y el 2030 supere los 9,500 MW, con un crecimiento anual de 3.3%. Bajo un escenario optimista del Comité de Operación Económica del SEIN (COES), el consumo eléctrico de la minería podría aumentar en 11%, impulsado por proyectos como Tía María y Pampa de Pongo.
“La minería se posiciona como uno de los principales habilitadores de la transición energética, tanto a nivel local como global, no solo por su demanda y su rol industrial, sino también por su capacidad de liderar cambios en la forma en que se contrata y consume energía”, concluye Kanashiro.



