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XVI SIMPOSIO: Perú tiene “ventana histórica” para convertir sus minerales críticos en desarrollo

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Julia Torreblanca: “El SIMPOSIO apunta a fortalecer la competitividad y que la minería siga siendo motor de crecimiento”

La presidenta de la SNMPE, aborda los ejes centrales del SIMPOSIO – XVI Encuentro Internacional de Minería y destaca el rol que cumple este espacio clave en la toma de decisiones de inversión en el sector minero.

En medio de un contexto clave y complejo que vive la minería peruana, ¿qué representa el SIMPOSIO – XVI Encuentro Internacional de Minería para esta industria?

El SIMPOSIO se ha consolidado como uno de los espacios más influyentes en la región para la toma de decisiones, no solo en el sector minero, sino también para su articulación con el sector energético, las finanzas y la industria.

Es un encuentro estratégico en el que confluyen los actores de la economía nacional interesados en conocer porqué la minería no solo genera impuestos, sino principalmente negocios, empleos formales y desarrollo en general.

Esta edición llega en un momento clave en el que el país puede afianzarse como un protagonista en el suministro de minerales críticos para la transición energética global y la creciente demanda de cobre y otros minerales. En este espacio se van a discutir los grandes desafíos económicos, sociales y geopolíticos y sirve como una plataforma para conectar al Perú con el debate nacional e internacional para trazar la ruta de transformación de este potencial minero geológico y convertirlo en desarrollo sostenible para más personas.

Más que una conferencia, el SIMPOSIO convoca a todos los actores que operan en esta industria en todo el país, como los reguladores, los contratistas, los trabajadores y todos los grupos de interés que tienen el foco en recursos naturales.

El SIMPOSIO es un evento que ha evolucionado con el tiempo. En la edición anterior, que celebraba los 30 años, se hizo un evento consolidado que se replica este año y que ya no aludía al oro, la plata y el cobre. ¿Qué expectativas tiene para esta nueva edición?

El SIMPOSIO ha evolucionado. Empezó como un encuentro solo para la industria aurífera y hoy es una referente en la actividad minera polimetálica.

La expectativa para esta edición, además de articular y compartir perspectivas de todos los actores del ecosistema, es llegar a conceptos con un enfoque de diálogo constructivo. Esperamos reafirmar el rol que tiene el SIMPOSIO como plataforma de referencia que trae propuestas concretas, genera consensos, provee insumos esenciales para la toma de decisiones y tener una hoja de ruta clara para el sector, más aún en el contexto actual – ya que pronto tendremos nuevas autoridades.

¿Cuáles serán los ejes temáticos que van a marcar la pauta del SIMPOSIO?

Los temas que se van a abordar en el SIMPOSIO son diversos y de mucha actualidad, entre ellos: la competitividad de las inversiones, la transición energética, los minerales críticos, la innovación tecnológica, la sostenibilidad, el desarrollo territorial y la seguridad energética.

Estos pilares son fundamentales ya que no solo reflejan las tendencias internacionales, sino también los desafíos en los cuales debemos trabajar como país para posicionarnos mejor.

¿Qué impacto busca generar el SIMPOSIO en el debate público y en la toma de decisiones del sector minero?

La meta principal es elevar la calidad del debate público en torno a la minería, ya que el SIMPOSIO se concibe como una plataforma clave para incidir en las políticas y estrategias del sector. El objetivo es ir más allá de las visiones parciales, que a veces son sesgadas, aportando análisis técnico, evidencia sólida, científica y una perspectiva de largo plazo.

De esta forma, contribuimos con información actualizada que facilita la toma de decisiones y un diálogo constructivo entre los principales actores del sector minero. El SIMPOSIO apunta a fortalecer la competitividad del país, promover inversiones y asegurar que la minería continúe siendo el motor de crecimiento que viene impulsando el desarrollo del país en los últimos años.

Hablando del sector minero, ¿cuáles son los principales desafíos que enfrenta hoy el sector en el país?

El primer desafío es materializar nuestra cartera de proyectos, que está estimada en más de US$ 63 mil millones y seguir promoviendo la exploración minera que da la sostenibilidad al sector. Es fundamental trabajar en el fortalecimiento institucional, mejorar el escenario regulatorio con un enfoque de eficiencia y reducción de tramitología sin bajar estándares y, cerrar filas contra la proliferación de la minería ilegal y las actividades informales e ilegales.

El fortalecimiento institucional es uno de los principales cuellos de botella para el desarrollo de los proyectos mineros. Esa debilidad institucional, que se refleja también en la alta rotación de autoridades y la falta de criterios técnicos unificados, genera decisiones contradictorias y plazos inciertos que desincentivan la inversión.

Un Estado fuerte, institucionalmente, es la base de cualquier política de promoción de inversiones y eso es lo que necesitamos procurar de aquí en adelante.

En el escenario regulatorio, nuestras propuestas buscan impulsar la exploración minera, porque sin ella no va a haber producción en el futuro. Por eso planteamos simplificar los términos de referencia de los instrumentos de gestión ambiental aplicables a la exploración, reducir las restricciones que hoy limitan el uso de instrumentos amplificados, como la ficha técnica ambiental y establecer procedimientos más ágiles para las exploraciones iniciales de bajo impacto.

En paralelo, proponemos promover una mayor producción en los proyectos en operación, facilitando la tramitación y la modificación de permisos, optimizando los trámites, reduciendo etapas y plazos. Aplicar el silencio administrativo positivo cuando corresponda y promover prórrogas automáticas para aprovechar el potencial geológico del país y el actual ciclo favorable de precios. Lamentablemente, nos toca enfrentar pretensiones de cambios regulatorios que ponen en riesgo nuestra competitividad y la atracción de inversiones, como es el caso de la iniciativa legislativa que busca cambios en el régimen de concesiones, que ha traído muchos beneficios para el país.

¿Qué proponen frente a la minería ilegal?

Nuestras propuestas apuntan a consensuar una ley de base técnica y sólida a la brevedad posible, porque necesitamos que se establezcan reglas claras para la pequeña minería y la minería artesanal formal. Se requiere reglas modernas y simplificadas, sin que se conviertan en un nuevo mecanismo de formalización indefinida, ni tampoco un régimen de impunidad total. Sobre esto hay que ser muy directos: el Registro Integral de Formalización (Reinfo) no puede reabrirse ni prolongarse nuevamente. El Perú necesita cerrar este capítulo con una norma que regule la minería artesanal y la pequeña minería en un escenario de formalidad real, no de formalización permanente.

Es fundamental también la trazabilidad integral de la cadena productiva, desde la extracción hasta la explotación para ubicar las fuentes de mineral ilegal.

Tomando en cuenta todos estos desafíos, ¿cómo analiza el clima de inversión?, ¿cómo ven al Perú los inversionistas globales?

El clima de inversión en Perú ha estado marcado por una notable solidez macroeconómica que resulta para muchos a veces inexplicable, considerando nuestra situación política cambiante. Ese ruido político, por el momento no afecta nuestra situación económica. En minería, por su lado, el potencial minero geológico y la propia capacidad de adaptación del ecosistema minero nacional al contexto global y volátil destacan como factores de atracción de inversión. Esto hace que la cartera de proyectos sea más importante aún, considerando que producimos 8 de los 17 minerales críticos requeridos mundialmente. La inversión formal es altamente sensible al contexto político e institucional, pues son factores que inciden en el riesgo país y en las decisiones de inversión. El Perú, tristemente, sigue viviendo en una constante inestabilidad política, que debilita a las instituciones.

Nuestro gran reto está en concretar la cartera de proyectos mineros, superando los desafíos de institucionalidad, regulación y formalidad. Si no logramos cambios claros en estos aspectos, no vamos a consolidar nuestra posición como destino de la inversión minera. Y, sin duda, para eso necesitamos impulsar nuevas exploraciones y concretar la cartera de proyectos en exploración, estimada en más de US$ 727 millones.

Chile y Argentina están simplificando procesos o promoviendo mayor inversión con mejores condiciones. ¿Cómo impacta esto al Perú?

Recientemente, estuve en el CESCO Week en Chile, donde varias autoridades de Argentina estuvieron presentes promoviendo al país como nuevo destino de inversiones mineras a través del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que promociona y da estabilidad a los inversionistas por 30 años. También hay provincias que tienen regímenes federales que están atrayendo y simplificando procesos. Igual que Chile, donde el presidente (Juan Antonio) Kast presentó nuevos regímenes que facilitan y promueven la inversión nacional y extranjera.

En dicho evento se ha invitado a promover un hub regional frente al mundo para ofrecer minerales, compartiendo infraestructuras, recursos, trabajadores experimentados, entre otros. Independientemente de las sinergias que podemos generar con Chile y Argentina, como países autónomos vamos a competir siempre sanamente por promover más inversiones en cada una de nuestras economías y, para eso, tenemos que ofrecer las mejores condiciones para que apuesten por el Perú, tanto inversionistas nacionales como internacionales y desarrollen inversiones responsables, generando puestos de trabajo y mayor desarrollo.