Exportar minerales ya no será suficiente. Para aprovechar el auge de los minerales críticos y las oportunidades que abre la transición energética, el Perú necesita avanzar hacia actividades de mayor valor agregado, sostuvo el geólogo y catedrático de la Universidad de Barcelona, Joaquín Proenza.
El especialista señaló que el país cuenta con una riqueza geológica privilegiada y una importante diversidad de minerales esenciales para las tecnologías que marcarán las próximas décadas. Sin embargo, advirtió que el reto no pasa únicamente por aumentar la producción minera, sino por capturar una mayor parte del valor que generan esos recursos.
“La clave está en que el país no se limite a ser un exportador de materias primas», afirmó a Desde Adentro.
Para Proenza, los minerales deben convertirse en una plataforma para impulsar el desarrollo industrial del país. En ese sentido, consideró necesario promover actividades como el procesamiento, la refinación, la manufactura, con el objetivo de fortalecer la participación del Perú en las cadenas globales de suministro vinculadas a la transición energética.
Sus declaraciones se producen en un contexto en el que la demanda mundial de minerales críticos continúa creciendo impulsada por la expansión de las energías renovables, la electromovilidad, la digitalización y la inteligencia artificial. Durante su participación en el XVI SIMPOSIO, el académico sostuvo que “sin minería no hay transición energética ni digital” y dijo que la industria enfrenta el desafío de descubrir, extraer y procesar recursos minerales a una escala sin precedentes.
El desafío de acelerar los proyectos
No obstante, aprovechar esta oportunidad también exige resolver algunos de los principales obstáculos que enfrenta el sector.
Uno de ellos es el tiempo que toma desarrollar nuevos proyectos mineros. Según explicó, desde el descubrimiento de un recurso mineral hasta el inicio de la producción pueden transcurrir entre 15 y 16 años. A juicio del especialista, resulta fundamental agilizar los procesos de permisos y autorizaciones para responder con mayor rapidez a la creciente demanda global de minerales críticos.
“El reto es lograr que los procesos de permisos y autorizaciones sean más ágiles. Esto no significa reducir los estándares ambientales o de sostenibilidad, sino hacer que los procedimientos sean más eficientes”, sentenció el catedrático.



