Atraer nuevas inversiones mineras es solo el primer paso para aprovechar el potencial del Perú, pues el verdadero desafío consiste en que la actividad mejore la calidad de vida de la población.
«Necesitamos que los recursos que genera la minería se traduzcan en desarrollo y una mejor calidad de vida para la población», sostuvo Juan Carlos Ortiz, presidente del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP).
Ortiz destacó que proyectos como Coroccohuayco, en Cusco, evidencian la capacidad que tiene el país para generar nuevas
inversiones.
La iniciativa contempla una inversión cercana a los US$ 1,800 millones y podría extender por más de 25 años la actividad minera vinculada a Antapaccay, en la provincia de Espinar.
“Es inversión, producción de cobre, empleo y oportunidades para proveedores, pero también la posibilidad de sostener durante décadas una actividad económica que genere recursos para la región y el país”, señaló.
El presidente del IIMP remarcó que aprovechar este tipo de oportunidades permitirá al Perú responder a una demanda mundial de cobre que continuará creciendo en los próximos años.
Sin embargo, advirtió que para concretar inversiones de largo plazo se requieren condiciones de predictibilidad, reglas claras, procedimientos eficientes y un Estado capaz de acompañar la inversión responsable.
Para ello, consideró necesario fortalecer las capacidades de los gobiernos regionales y locales, promover mecanismos como Obras por Impuestos e impulsar el desarrollo de proveedores y capacidades locales.
Estas herramientas, señaló, pueden contribuir a que la presencia de la minería deje un legado que trascienda la vida útil de una operación.
“Necesitamos proyectos que avancen, territorios que progresen e instituciones sólidas que generen confianza. Esa es la minería que debemos construir para las próximas décadas”, concluyó.
Fuente: IIMP



