¿Qué balance tiene del sector hidrocarburos en el 2025?
Creo que ha sido un año que nos recuerda que el sector hidrocarburos aún no logra salir de la crisis en la que se encuentra de un tiempo a la fecha. Si bien la producción de hidrocarburos ha logrado un ligero incremento respecto a los años previos, aún estamos muy lejos de los volúmenes en los que deberíamos estar para poder cubrir lo que requiere la demanda.
Asimismo, salvo el caso de los lotes offshore liderados por Anadarko, los procesos de promoción de inversión en exploración no han sido exitosos, con licitaciones desiertas, lotes parados sin producción y procesos con problemas de calificación de empresas que trajeron como consecuencia retrasos en la continuidad de las operaciones.
A pesar de lo señalado, vale la pena mencionar que, durante este año, Perúpetro logró la firma de Convenios de Evaluación Técnica. Esperemos que este año dichos Convenios tengan resultados positivos y Perúpetro, entidad encargada de promover las inversiones en el sector, haga lo que sea necesario para proponer condiciones competitivas que permita la suscripción de Contratos de Licencia comprometiendo inversión en proyectos de exploración que nos permitan reponer las reservas.
Finalmente, la situación de Petroperú durante el 2025, no es más que otra señal de la crisis en la que se encuentra el sector. Más allá de que las acciones que se tomaron al final del año muestran una voluntad del Poder Ejecutivo de buscar una verdadera solución para la empresa estatal, se ha generado un serio problema al haber afectado la cadena de pagos de las empresas productoras de Talara. Esto tendrá un impacto no solo económico, sino principalmente social y que podría poner en riesgo la continuidad de los contratos por falta de pago de las regalías, condenándonos a disminuir aún más la decaída producción de petróleo.
¿Cuáles fueron los principales retos del sector en el 2025 y cómo se superaron?
El mayor reto fue mantener la producción de hidrocarburos y, dentro de lo posible, aumentarla. Este desafío fue asumido de manera exitosa por el Lote 95 que, durante el año, fue capaz de aumentar su producción a pesar de las condiciones adversas en las que lleva a cabo sus operaciones en la selva, al tener que transportar su producción hacia Brasil mediante barcazas debido a la falta de operatividad del Oleoducto Norperuano.
Asimismo, otro de los grandes retos que venimos enfrentando en los últimos años ha sido mantener el interés de las empresas petroleras para invertir en el Perú. No solo enfrentamos la terminación de contratos y la salida del país de empresas que no logran encontrar oportunidades atractivas para seguir invirtiendo, sino que más allá de nuestro potencial geológico, no hemos logrado ser competitivos como país para atraer la inversión en el sector, la misma que se está yendo a otros países que han sido más exitosos que nosotros en atraerla.
Es esencial invertir en exploración para poder reponer nuestras reservas y hay empresas petroleras dispuestas a asumir el riesgo que implica las actividades de exploración, pero solo van a llevar su inversión a donde la misma sea más rentable. Ciertamente, en el Perú, las condiciones hoy no parecen cumplir dicho requisito.
Para el 2026, ¿qué retos vienen para el sector hidrocarburos?
Los mismos que venimos enfrentando en los últimos años: incrementar la producción, promover la inversión en actividades de exploración para reponer reservas, generar un marco competitivo para traer inversiones, la disminución de tramitología en general, el fortalecimiento de Perúpetro y una verdadera solución para la situación de Petroperú.
Respecto de esto último, si bien al cierre del 2025 se emitió un Decreto de Urgencia planteando los lineamientos que buscarían finalmente resolver la problemática de la empresa estatal, el verdadero reto durante el 2026 es que dicho propósito logre cumplirse de manera eficiente y no se dé marcha atrás en lo avanzado.
¿Qué políticas sería importante debatir para retomar el impulso a la inversión privada en el sector?
Principalmente, debe existir una clara política energética de largo plazo donde se reconozca el rol que tienen los hidrocarburos en el proceso de transición energética. Es decir, si bien dicha política debe promover el desarrollo de energías renovables, no puede ignorar que los hidrocarburos también tendrán un rol preponderante y, por lo tanto, la misma debe de incluir medidas que nos permitan reponer reservas para el futuro, dándole valor a nuestros recursos naturales y asegurando la recuperación de las inversiones que se requieran para dicho fin.
En ese sentido, se tienen que hacer los cambios necesarios que nos vuelvan competitivos, empezando por mejorar el marco legal, simplificando la tramitología, otorgando plazos de contratos acordes a la recuperación de la inversión, regímenes de regalías atractivos y un marco de seguridad jurídica.



