Hace cuatro años, en la quincena de febrero del 2022, escribíamos una columna editorial en la que se mencionaba que en los seis meses que tenía el Gobierno se habían sucedido hasta cuatro ministros de Energía y Minas y el peligro que representaba alejarse de su esencia como ente técnico.
Y si contamos hasta hoy, son 11 los ministros que han usado el fajín del Ministerio de Energía y Minas, a razón de casi un ministro cada cinco meses. ¿Se puede hablar de institucionalidad y de continuidad en las políticas con estos cambios permanentes en el liderazgo de una cartera clave para el desarrollo productivo del país? Difícilmente. Más aún si consideramos que con el nombramiento de ministros se suele producir cambios en los viceministerios, direcciones generales, organismos adscritos al sector, entre otros.
Las instituciones se deben caracterizar por tener agendas estables y predecibles. Y aquí es donde el MINEM, hoy en manos del ingeniero electricista Angelo Alfaro Lombardi, debe recobrar su fortaleza técnica para dirigir la política minero energética que requiere el Perú en estos meses de transición hasta el nuevo Gobierno.
De esta manera, la reestructuración de Petroperú surge como uno de los primeros e inevitables temas de agenda. De inmediato, resolver la problemática del sector hidrocarburos, en donde urge atraer inversión privada para la exploración y la explotación de nuestras reservas es también esencial.
Luego, está el sentar las bases para formalizar la pequeña minería y minería artesanal; y el no bajar la guardia en la lucha para erradicar la minería ilegal. Pero también, promover la inversión en minería y reducir la “permisología” para hacer realidad la cartera de proyectos mineros que existen, aprovechando la coyuntura de los precios de los metales.
Finalmente, fortalecer el sector eléctrico, con miras a afianzar un sistema eléctrico confiable y seguro, que apuntale el crecimiento que se proyecta para el país brindando un servicio de calidad a todos los peruanos.
Y en el caso de la Presidencia del Consejo de Ministros, a cargo de Denisse Miralles, que, si bien tiene como tareas prioritarias velar por un proceso electoral transparente, combatir el crimen organizado y atender oportunamente las emergencias por los desastres naturales, también deberá asegurarse de que la cartera de Energía y Minas esté ajena de intereses políticos y que actuará y tomará sus decisiones de manera técnica y con independencia.




