En el marco del primer día del SIMPOSIO – XVI Encuentro Internacional de Minería, Juan Carlos Artigas, CEO regional para las Américas y director global de investigación para el World Gold Council (WGC), participó del bloque ‘Ejecutivos Globales de la Minería: Estrategia, Mercados y Perspectivas’ con una ponencia enfocada en el oro y su papel en la economía global actual.
Durante su discurso en el encuentro, organizado por la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), el ejecutivo señaló que el metal dorado hoy trasciende su rol tradicional como refugio financiero y se posiciona como un mineral estratégico en la economía digital y tecnológica.
“Muchas veces pensamos en el oro como un activo de resguardo y no en el rol que juega ligado a la inversión. No hay que dejar de lado que aproximadamente 40 a 45% de la demanda de oro está ligada a inversión, y hay otro 35% que está ligada al consumo directo, ya sea a través de joyería o de tecnología. Todos los aparatos electrónicos con los que interactuamos tienen componentes de oro”, puntualizó Artigas. Agregó que su uso en sectores como la inteligencia artificial afianza la relevancia del oro en la infraestructura tecnológica contemporánea.
El nuevo estatus de “mineral estratégico” del oro, sumado a las tensiones geopolíticas y a la fragmentación de la globalización, sostiene al metal en cotizaciones históricas. Artigas precisó que “el precio del oro hoy por hoy está aproximadamente a 4,500 dólares la onza, habiendo llegado a un máximo de más de 5,400 dólares en meses anteriores”.
Sostuvo que la expansión económica impulsa la demanda real de oro. “Cuando hay más crecimiento económico va a haber más consumo y también más ahorro de largo plazo, estos dos factores están ligados de manera positiva a la inversión”, afirmó Artigas. El consumo tecnológico, el ahorro, las tasas de interés y la volatilidad de las monedas interactúan y configuran un escenario donde el oro mantiene precios altos y sostenidos.
El liderazgo en la demanda global de oro también ha cambiado, refirió. “La mayoría de la demanda viene de países emergentes, tanto de Asia, como de Latinoamérica o de Medio Oriente”, indicó Artigas. China, India y el sudeste asiático encabezan ese giro, desplazando a los actores tradicionales.
El fenómeno se acentúa con la tendencia seguida por los bancos centrales, que han duplicado sus compras netas de oro en los últimos años. Esta estrategia apunta a diversificar reservas y reducir la exposición en un contexto de mayor incertidumbre y búsqueda de activos sólidos.
En países productores como Perú, el impacto económico del oro resulta desproporcionado respecto al volumen extraído. Aunque el cobre representa un mayor tonelaje, el elevado precio del oro multiplica los beneficios financieros para las economías locales. “Aun cuando la minería del oro es más pequeña en volumen, dado el precio tan alto que tiene, el impacto económico es muy alto”, subrayó el directivo.
El auge de los precios también potencia la minería artesanal y de pequeña escala en el mundo. “Del 100% de la producción mineral, aproximadamente 20 al 25% es hoy por hoy extraído a través de minería de pequeña escala o artesanal y la cifra viene creciendo”, advirtió Artigas, señalando que este fenómeno plantea desafíos en materia de regulación, sostenibilidad y riesgos de ilegalidad.
Fuente: SNMPE.



