El Perú necesita reducir la complejidad de los permisos estatales y promover una mayor colaboración entre las compañías mineras para mejorar la calidad de la exploración, atraer capital y acelerar el descubrimiento de nuevos proyectos, coincidieron especialistas durante el SIMPOSIO – XVI Encuentro Internacional de Minería, organizado por la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE).
Estas ideas fueron expuestas durante la mesa “Oportunidad y Reto: La exploración minera en el Perú”, dirigida por Sebastián Benavides, Discovery Manager Andes de Anglo American, con la participación de Joe Mazumdar, editor y analista de Exploration Insights; Jonas Mota-e-Silva, presidente del Comité de Exploraciones de la SNMPE y gerente de Exploraciones de Río Tinto; Juan Carlos Ortiz, presidente del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú; y Michael Di Rienzo, presidente y CEO de Silver Institute.
Juan Carlos Ortiz afirmó que los principales factores que han frenado el desarrollo de exploraciones mineras en el Perú están vinculados a aspectos sociales y a la complejidad de los permisos. Señaló que la confianza con las comunidades debe construirse desde etapas tempranas y destacó el caso de Tía María como ejemplo de un proyecto que viene avanzando luego de un trabajo sostenido de relacionamiento.
Durante el debate, los panelistas resaltaron el trabajo del Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet) en la generación de información geológica accesible y de calidad. En esa línea, Mota-e-Silva indicó que el Perú tiene una base técnica importante, aunque todavía existe una oportunidad para mejorar la eficiencia de la exploración mediante el uso compartido de data generada por las compañías mineras, pues las estadísticas muestran que el 60% de las minas que están en operación han pasado por al menos tres compañías en su vida.
Mota-e-Silva sostuvo que el país debe avanzar hacia un sistema que permita compartir información privada después de un periodo de confidencialidad, como ocurre en otras jurisdicciones. “No tiene sentido que una empresa perfore en el mismo lugar donde otra ya perforó y no encontró nada”, indicó. Esta práctica no solo mejoraría la eficiencia de la industria, sino que también reduciría la frustración de comunidades que ven pasar campañas repetidas sin resultados concretos.
En tanto, Joe Mazumdar indicó que el capital de exploración evalúa siempre la relación entre riesgo y recompensa. Si bien reconoció que los riesgos han aumentado, sostuvo que la recompensa geológica del Perú sigue siendo relevante. “Los riesgos han aumentado, la recompensa sigue ahí”, afirmó. Añadió que el país debe reducir fricciones y ofrecer una aproximación más sistemática para que el inversionista asuma principalmente el riesgo geológico, y no riesgos adicionales derivados de permisos, licencia social o incertidumbre.
Por su parte, Michael Di Rienzo advirtió que la minería ilegal representa una señal de riesgo de gobernanza para los mercados de capitales. Explicó que este problema no afecta solo al Perú, sino también a otras regiones como África, y que requiere respuestas coordinadas, trazabilidad y alianzas internacionales.
“La minería ilegal no es considerada solo un problema de ley; es considerada una señal de gobierno soberano”, sostuvo. Agregó que alrededor del 20% del oro a nivel global que llega al mercado proviene de la minería artesanal y que el problema surge cuando estas actividades usan mercurio, contaminan ríos y generan consecuencias ambientales y sociales.
Finalmente, los panelistas coincidieron en que el Perú cuenta con geología, talento, cultura minera e información pública para seguir siendo una jurisdicción relevante. Sin embargo, remarcaron que el país debe agilizar permisos, proteger las concesiones existentes, compartir data geológica y definir una política minera de largo plazo que permita convertir su potencial en nuevos proyectos formales y sostenibles.
Fuente: SIMPOSIO.



